La muerte de Jorge Messi, padre de Lionel Messi, nos vuelve a colocar frente a una verdad: hay un momento en que el dinero deja de tener poder.
Puedes tener acceso a los mejores médicos, viajar a cualquier lugar del mundo, pagar los tratamientos más costosos y disponer de una fortuna que varias generaciones no podrían gastar. Pero existe algo que ningún hombre puede comprar: un día más cuando ha llegado la hora de partir.
La Biblia lo dijo hace miles de años:
"No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte". Eclesiastés 8:8.
Y Job es todavía más contundente: "Ciertamente sus días están determinados....le pusiste límites, de los cuales no pasará". Job 14:5.
Por eso la muerte coloca al millonario y al pobre exactamente frente a la misma puerta. El dinero puede comprar una cama extraordinaria, pero no la vida eterna; puede pagar especialistas, pero no sobornar a la muerte.
Quizá por eso deberíamos preguntarnos menos cuánto hemos acumulado y más qué hemos hecho con el tiempo que Dios nos concedió, porque cuando llega la hora, no importa cuánto tengas.
"Porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria". Salmo 49:17.
Al final, todos llegamos con una sola cosa : cómo vivimos delante de Dios y qué hicimos con la vida que Él nos prestó.
El 12 de septiembre de 2025, Roberto Luque: "ecuatorianos, el pasaje no subirá ni un solo centavo"
Ahora, a partir del 1 de agosto de 2026 los pasajes interprovinciales e intraprovinciales en 🇪🇨 subirán un 25%
Una promesa más INCUMPLIDA del Gobierno del presidente Daniel Noboa.
Por desgracia, vuelven a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en muchas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte y afectando, una vez más, a tantos inocentes. No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando parece frágil y vacilante.
Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, única vía capaz de conducir a una paz justa y duradera, en la que los pueblos puedan vivir reconciliados, con seguridad recíproca y en el respeto de la dignidad de toda persona.