No voy a entrar en el debate de soberanía, y no por evadirlo sino por precisión: ese debate no empieza aquí. Empieza cuando pidieron la intervención de otro país para resolver nuestros problemas, se materializó el 3 de enero y sigue con el control de los recursos del país en cuentas bajo administración americana. Discutir soberanía a propósito del acuerdo del 28 de agosto es llegar algunos años tarde. Es una discusión importante y merece darse en su punto de origen, pero aquí quiero concentrarme en lo económico, porque el ruido político suele tapar lo que va a determinar la vida concreta de la gente.
Lo primero es lo más incómodo: no sabemos si esto es un proyecto realizable o una campaña política. Eso obliga a la prudencia, porque conseguir las decenas de millardos de dólares para levantar este proyecto no es soplar y hacer botellas. Pero tampoco se puede despachar como puro show, porque hay un interés nacional y privado americano evidente, con reserva estratégica en mínimos y gasolina cara antes de una elección. Y por otra parte Venezuela necesita desesperadamente ingresos petroleros para abordar una crisis que no da para más y la única forma es captar inversión extranjera cuanto antes. Cuando los incentivos se alinean así, lo declarativo puede volverse real. Está por verse.
Lo segundo es el corazón del asunto: que sea bueno o malo económicamente para Venezuela no lo define lo anunciado, sino cómo se implemente. EEUU tomaría 55% de la producción efectiva de este proyecto, parte como accionista y parte como derecho a comprar crudo a costo. La regalía se calcula sobre volumen, pero el impuesto de hidrocarburos sobre ingreso bruto y el ISLR sobre ganancia. Si más de la mitad se entrega a costo y no a precio de mercado, el ingreso reportado se comprime y con él dos de los tres tributos. Los 209 mil millones en impuestos anunciado solo cuadran con valoración fiscal a precios internacionales (y eso puede estar en los contratos que aún no conocemos). Y falta un elemento igual de determinante: qué se define como costo, porque cuando el comprador es también el accionista mayoritario esa definición pesa tanto como la tasa. Nada se ha publicado aún.
Lo tercero es que reducir el análisis a la renta directa es quedarse corto. Una inversión así en 17 campos, buena parte greenfield en la Faja, obliga a reconstruir mejoradores, dilución, oleoductos, terminales y sobre todo generación eléctrica dedicada. Esa generación cambia la ecuación eléctrica de las regiones donde se instale. Detrás vienen servicios, metalmecánica, transporte, construcción, empleo y retorno de talento. Y algo que se subestima: ver a EEUU como socio con intereses propios puede cambiar la percepción de estabilidad para otros inversionistas extranjeros en campos convencionales fuera de este proyecto.
Hay una arista que casi nadie mira. La energía firme y barata se volvió el cuello de botella de la inversión tecnológica: los centros de datos y la infraestructura de IA requieren nodos energéticos gigantes que no son fáciles de conseguir en ninguna parte. Un país que resuelva generación a escala se vuelve candidato para inversiones que no tienen que ver con el petróleo. Igual con la minería y los minerales raros, que dependen de energía, logística y seguridad para el capital.
Nada de esto es inmediato. El crudo extrapesado madura entre cinco y diez años y el capital anunciado es intención, no todavía desembolso.
Hay aristas que analizar más allá de la política. El punto de partida es duro pero real: la mayor parte de nuestro petróleo está inutilizado en el subsuelo, sin posibilidad de que el país lo desarrolle solo, mientras en Barquisimeto (por decir cualquier ciudad más allá de Caracas) se va la luz cinco o seis horas al día, las universidades están depauperadas, el bolsillo de los venezolanos vacío y necesitamos atender 17 mil damnificados de los terremotos. Analizar bien lo que viene, con datos y sin consignas, es lo mínimo que nos debemos.
El petróleo debajo de la tierra no le pone un plato de comida en la mesa a los venezolanos.
Que este histórico acuerdo petrolero entre Venezuela y EEUU sea la base para que fluyan las inversiones privadas y se recupere la confianza internacional.
Paso a paso.
Aquí nadie va regalar el petróleo!!!
Ha sido un acuerdo ganar - ganar quien no lo quiera ver que se pase a la derecha de una vez y listo !!!
Chávez lo sabía: “EEUU es nuestro principal cliente y sus refinerías están listas para nuestro crudo”
#DelcyTienesMiConfianza
Se empiezan a conocer más datos sobre el acuerdo petrolero entre Venezuela y los EE.UU.
Estaríamos hablando de unos 17 proyectos, más de la mitad de esos nuevos desarrollos, bajo la figura de los CPP, con (fundamental) un horizonte de 25 años.
La extracción prevista durante esos 25 años sería de unos 11.000 millones de barriles (importante: reservas no significa producción efectiva, esas reservas tienen una tasa de extracción).
La meta conjunta de producción podría llegar a 1,5 millones de bd.
Otro dato importante: el Estado venezolano recibiría cerca de US$20/b, bajo un cálculo que supone un Brent de US$65/b (se debe considerar el descuento de la cesta venezolana). Si el precio promedio sube, al Estado le queda más
Además, se habla de inversiones cercanas a US$100.000 millones. Esta cifra es fundamental para entender el impacto económico del acuerdo.
Todavía faltan muchos detalles por conocer y analizar, y varias de estas cifras son extraoficiales.
Pero, de confirmarse, estamos ante un verdadero game changer.
El mayor impacto sobre producción petrolera, exportaciones y crecimiento se sentirá en el mediano y largo plazo. En el corto plazo, sin embargo, va a comenzar a sentirse.
@hectorherrerac Totalmente de acuerdo con @FJavierGarciaF EVIDENTE LA MANIPULACIÓN BOICOT CONTRA LA PARTICIPACIÓN DE ASPIRANTES LEGÍTIMOS DEL PLD.
La historia reciente muestra ese mismo patrón anti democrático de imponer a uno en contra de mayoría con igualdad de condiciones.
This deal is a huge win for both the American and Venezuelan people.
It demonstrates how President Trump's bold foreign policy is driving America First wins: securing stable reserves and low-cost oil in our Hemisphere and lowering gas prices here at home.
For the Venezuelan people, this deal will bring nearly $100 billion in private investment, support thousands of high-paying jobs, and drive the reconstruction of Venezuela's economy.
El tiempo es correísta...😉
Y aquí no hay «influjo psíquico»: aquí hay cuentas secretas, departamentos, muebles, pagos a familiares, etc.
Este caso lo tenía Diana Salazar desde el 2018, pero esperaron a que Moreno hiciera el «trabajo sucio» contra el correísmo, Sin embargo, las pruebas eran tan contundentes que les fue imposible dejarlo impune.
Se cumplirá la esperanza de este canalla de ver un presidente ecuatoriano preso. ¿Recuerdan?
Le darán condiciones de lujo, pero quedará para la historia quiénes siempre fueron los CORRUPTOS.
Tan solo les pido que no olviden a todos los que apoyaron a este delincuente.
#LosCorruptosSiempreFueronEllos
Venezuela anuncia un histórico acuerdo con el Gobierno de los Estados Unidos, que tendrá un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación.
@alejperez_ Ahora en Venezuela hay unión total entre sus ciudadanos, pues justo eso era, lo que quería la oposición y los países vecinos. Ya no se habla de Venezuela, los agitadores desaparecieron. Celebro este acuerdo, paz total.
@EduardoMercedes@ZelenskyyUa@luisabinader Ya, tranquilo Eduardito, ya sabemos, eres un "héroe" combatiente ucraniano, claro, pero desde X.. Te puedes ir como mercenario, se paga bien.
@EduardoMercedes@ZelenskyyUa@luisabinader Vete tu primero a Ucrania a defenderlos de los rusos si tanto te duele zelenski. Lo primero es que te van a mandar a la avanzada a ver si eres resistente a los drones Geram 2. Se un héroe. Si quedas vivo alimenta un poco tu cerebro