Hay días en los que uno cree saber por qué viaja. Hay otros en los que el destino espera hasta el final para explicárselo.
Ayer, 24 de junio, viajé a Caracas. Cuando la tierra comenzó a temblar yo descendía por la bajada de Tazón. Al mismo tiempo, desde Guanare, mi familia nos escribía diciendo que allá también había temblado. Pensamos que sería uno de esos movimientos con epicentro por los lados de Boconó. No imaginábamos que estábamos entrando a una Caracas herida por un doble golpe de terremotos devastadores.
Mi agenda era sencilla. Hoy debía suscribir un documento importante. Pero la ciudad tenía otros planes y Dios, al parecer, también.
Desde muy temprano solo pensaba en regresar al llano, con el corazón apretado por evidenciar tanto dolor, tanta incertidumbre y tantas familias rotas de un momento a otro.
Faltando poco para salir ocurrió lo inesperado. Una familia de Guanare pidió ayuda por redes sociales. Su hija estaba en Caracas y necesitaban traerla de vuelta a casa. Fuimos a buscarla a Fuerte Tiuna.
Horas después, al estacionar el vehículo frente a la acera donde la esperaba su madre en Guanare, presencié una de esas escenas que justifican un viaje entero, incluso una vida.
Nunca olvidaré aquellos ojos. No eran únicamente ojos de alivio. Eran ojos de una madre que volvía a respirar. Su “gracias” apenas lograba abrirse paso entre las lágrimas. Luego vino ese abrazo infinito donde madre e hija dejaron de ser dos personas para volver a ser una sola certeza: estaban juntas.
No conozco a esa madre. Tampoco conocía a su hija, pero mientras me dirigía a casa algo me estremeció más que el propio terremoto.
Hace doce días, sin saberlo, Dios comenzó a organizar este viaje. Yo pensaba que iba a Caracas a firmar un documento. Él sabía que iba a buscar una hija para devolverla a los brazos de su madre.
A veces creemos que dirigimos nuestra agenda y resulta que solo somos instrumentos de una voluntad infinitamente más sabia.
Hay documentos que llevan una firma, y otros que Dios escribe en silencio, en los ojos agradecidos de una madre. Esos son los que nunca se olvidan.
en 2 días se estrena la secuela de the devil wears prada y EXIJO que haya una escena igual o más icónica que esta… una de las transiciones más grandes de la historia del cine moderno 🛐👠🚬
CITAS SOLITARIAS QUE DEBERÍAS PROBAR AL MENOS UNA VEZ AL AÑO
1. Invítate al cine tú solo.
Compra palomitas y algún snack que te guste para la película. Elige el asiento que realmente prefieras. Ríe, emociónate, incluso llora si te nace. Nadie hablando a tu lado, solo tú y la pantalla.
Crecimos viéndolos correr sin descanso.
Uno persiguiendo, el otro escapando.
Hoy los vemos caminar lento, con bastón, y entendemos algo distinto:
la vida no era la carrera… era el tiempo compartido.
Uno va creciendo, y con ello envejece también el mundo en el que creció.
Los personajes, los sueños, las batallas, incluso las rivalidades, cambian de forma.
Al final, quizá no se trataba de alcanzar a nadie,
sino de recorrer el mismo camino
Lost in the moment as Ricardo Marinello fills the room with the iconic “La donna è mobile” from Rigoletto.
Such brilliance, such ease — a voice soaring with confidence and charm. A powerful and beautifully shaped performance, utterly captivating from first note to last. 👏
Honor a quien honor merece.
Alejandro Martínez, conductor en la CDMX, llevó a una madre y a su hijo de nueve años quien lucha contra la leucemia. Al terminar el viaje no aceptó pago y dijo que era su granito de arena en la batalla que enfrentan.
A Giannis se le iluminó la cara cuando una niña le regaló todos sus dibujos del año escolar. Un gesto simple, pero lleno de cariño. Y él lo recibió como si le hubieran dado otro anillo.
#ULTIMAHORA
🚨 LA BANDA LEGENDARIA #U2 SACA CANCIÓN CONTRA los Asesinos del ICE, contra las Mentiras de Trump y le rinde tributo a Renee Good asesinada por el ICE en Minnesota
Por favor compartan antes de que la Casa Blanca mande bajar el video...