Gracias a Dios no soy un borracho, ni drogadicto, ni timbero, y por suerte no me pueden acusar de nada, tengo dos vicios muy grandes: tomar mate y comer asado
Mirá lo que es eso, hermano. Te la pones y automática se te materializa un cuadro del Mariscal Tito en la cocina y un póster de Dražen Petrović en la habitación.