Las personas no entienden la prioridad de sanear la economía para que mínimamente todos vivamos mejor.
Algunos te hablan de consumo en un coto cuando la mayoría no viajaba, no ahorraba y se quedaba sin las marcas que quería o las conseguía al doble de precio, no hablemos del atraso tecnológico que habia.
Hablan de consumo por correr para comprar, si ruggeas tu moneda todos los días más vale que vas a tener consumo corriente, pero destruyen su moneda de valor de ahorro. Las prioridades de algunos estaban muy mal, si querés bajar la pobreza no haces eso.
We 🇦🇷 stand firmly behind everything on which the West was founded: Judeo-Christian morality, Greek philosophy, and Roman law.
By contrast, we oppose theocratic barbarism that reduces women to the status of property, the savagery of public stonings, Sharia law that mixes religion and state, and the systematic rejection of reason, individual dignity, and equality before the law.
Hugs!
"ESO FUE RÁPIDO"
Porque no pasaron ni 2 horas del anuncio del nuevo Vocero Presidencial y ya está envuelto en un escándalo de corrupción tras multiplicar por 350 veces el patrimonio de su Fundación
Si ves streams tipo Luzu, Olga y similares, inclusive si "lo dejas de fondo", automaticamente te clasifico en el grupo de personas que ronda los 85 puntos de IQ.
En Argentina podes inventar lo que se te cante sobre un presidente y no pasa nada, pero si te mandas una en contra de Messi te condenan como traidor a la Patria y me parece perfecto porque ningún político nos dio tantas alegrías y nos representó tan bien en el Mundo como Lionel
Carta abierta al Presidente de la Nación.
Señor Presidente:
Le escribo no como un dirigente político, sino como lo que soy hoy: un ciudadano del sector privado. Uno más de los millones de argentinos que producen, que generan trabajo, que arriesgan su capital todos los días y que en su momento decidieron acompañar un cambio que parecía imposible.
Le escribo justamente porque creo en el modelo económico y las reformas que su gobierno está llevando adelante. Y porque creo en él, no puedo quedarme callado ante lo que está pasando. Confío en el cambio cultural que decidimos encarar los argentinos.
Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda.
Acá está el punto que quiero dejarle, con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos. Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen.
Porque las ideas y los proyectos valen más que cualquier relación personal o familiar que un presidente pueda tener. Más que cualquier afecto, cualquier lealtad y cualquier confianza individual, como la que en algún momento tuve en usted. El día que una relación personal pesa más que la coherencia del proyecto, el proyecto empieza a morir por dentro, aunque la economía siga funcionando.
Se lo digo con autoridad moral, porque a mí me tocó vivirlo del otro lado. Fui de los que fundó este espacio. Lo construí desde el principio, cuando casi nadie creía. Y un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando.
Si esa misma vara se aplicó conmigo —un fundador, apartado injustamente—, lo único que pido hoy es que se aplique con la misma firmeza con cualquier funcionario. Sin distinciones, sin blindajes y sin excepciones por cercanía. La coherencia no se reclama solo cuando es cómoda.
No le pido que me dé la razón. Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos.
Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo.
Con respeto, y con la sinceridad de quien quiere que esto salga bien,
Ramiro Marra.
54 puntos de rating, absolutamente todos los negocios adornados, gente con camisetas, mirando goles en el colectivo, nenes con el trofeo en mano. Pero no, no hay clima mundialista.