Lo insultaron. Le dijeron negro. Lo invitaron a pelear. Lo rodearon. Le pegaron entre 5. Lo filmaron. Festejaron. Se abrazaron. Escaparon. Se dividieron. Se limpiaron su sangre. Se cambiaron de ropa. Se sacaron una selfie. Sonrieron. Comieron hamburguesas. Acusaron a un inocente.
Este tipo se llama Martin González, es el hijo de uno de los kiosqueros más importantes de La Plata. El 90% de las figuritas que llegan se las queda él.
Cuando vayas a comprar y te digan "no hay figuritas" ya sabés por qué es.
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Anoche tuve la cena de presentación con la familia de mi novia. «Para ganarte a mamá, aceptale sí o sí un segundo plato. Y si papá te muestra los mapas, estás adentro», me había dicho ella, cagándose de risa de mi estrés. Pero al final ninguna de esas cosas fue garantía de nada.