Muchos sueñan con conocer al amor de su vida, pero viven como si el amor fuera a tocar la puerta por arte de magia. No tienen tiempo para una cita, dejan mensajes sin responder, y no valoran los momentos -por pequeños que sean- que alguien intenta compartir. Olvidan que el amor no nace de la nada; se construye con tiempo, presencia y ganas. No se trata de encontrar a alguien perfecto, sino de estar dispuesto a estar presente. Porque si no inviertes ni un poco de ti, ¿cómo esperas que alguien quiera quedarse?
En realidad, la fidelidad, la lealtad y la honestidad no nacen del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti, es disciplina del alma, es respeto a tu palabra, es congruencia con tus valores, es inteligencia emocional en acción, la fidelidad y la lealtad no son una prueba de amor, sino una prueba de integridad personal.
Ay chicas a esta altura a mi no me cae mal nadie...
Ni las que me hicieron la vida imposible,ni las que hablan mal de mi, todo vuelve la vida se encarga de eso, yo tengo el corazón libre de odio por eso me va bien no reniego