Atesoro con mucho amor el día que salimos campeones del mundo. Lo único que tengo de esa semana es una sensación interminable de felicidad. Agradezco ser así y no un resentido de mierda como el resto del mundo.
Siempre quedará en mi corazón aquel diciembre de 2022.
El principal medio deportivo del país, que además tiene parte de los derechos de transmisión de la Copa Sudamericana, acaba de dar como oficial un comunicado falso de CONMEBOL. Ya fue todo.
A vos que te rompés el alma para pagar una entrada, los que te tienen que cuidar te piden hasta el ADN para entrar a la cancha. Otros pasan sin permiso dispuestos a matar. Y cada tanto lo hacen.
Barbarie, terror y horror. Butacas, piedrazos, palos gigantes, pedazos de inodoros y azulejos. Todo eso voló desde la parcialidad visitante hacia las tribunas de Independiente promediando el primer tiempo. El desenlace fue todo de Conmebol. El ST no debió arrancar. Vergüenza.
Miren esta vergüenza. El resumen de la inoperancia policial. Dos policías saludándose entre sonrisas mientras los hinchas de la U de Chile salen desnudos.
Hace años venimos diciendo que un día iba a pasar un episodio de muchísima violencia en copas continentales. Es tierra de nadie. Si no te pega la policía, se libera para las hinchadas. Todos nos quejamos, nunca nos escuchan. Esa mierda es CONMEBOL. Cómplice y responsable.
Si hubiera una prueba concreta la estarían pasando en cadena nacional.
Se cubrieron entre todos haciendo que probaban lo que no probaron y nos dejan la política judicializada y una democracia rota. Felicitaciones.
El sueño húmedo de los giles es sentarse a ver un partido ya sabiendo el resultado. Lo increíble es que es justamente ese el poder que mantiene a la pelotita vigente y la pone por encima de todo lo culturalmente popular, que no se puede guionar.