Lo que buscamos en una mujer no es lo que nos falta, sino el reflejo de la versión más elevada de nuestra propia conciencia. Lo demás podemos proveerlo.
Todos somos unos museos de cosas sin resolver. Galerías de sueños incompletos. Somos decisiones y consecuencias. Somos obras en proceso, y eso es algo hermoso. La vida es una cosa tras otra. Una colección de cambios. Morimos y renacemos todos los días.
Me invitaron a escribir un prólogo, pero no podía avanzar sin decir que el prólogo es un género intermedio entre el estudio crítico y un brindis, digamos.