Por fin, acabaré falleciendo el 9 de julio, 1746, Palacio Real de La Granja de San Ildefonso. Mi salud se había deteriorado en los últimos años por trastornos físicos y depresiones severas. Estos problemas marcaron mis últimos años de vida y fueron la causa de mi fallecimiento.
Mi válido fue José Patiño, mi principal consejero y secretario. Su gestión fue clave tras la Guerra de Sucesión Española, implementó reformas que modernizaron la administración y fortalecieron mi poder. Gracias a su apoyo, pude enfrentar los desafíos políticos de mi reinado.
Mis abuelos por parte de madre son son Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico, importante emperador (Guerra de los Treinta años) y María Ana de España, princesa española que fortaleció lazos entre casas reales.
Mis abuelos por parte de padre son Luis XIII de Francia, quien fue rey antes de mi abuelo Luis XIV, y Ana de Austria, la reina consorte, que pertenecía a la Casa de Habsburgo.
Especial relación con mi hijo Carlos, Carlos III de España. Le confié tareas importantes. Cuando asumió el trono, había dejado mi legado en buenas manos. Su estilo de gobernar y reformas fue lo que yo había intentado en mi reinado, lo que me llenaba de orgullo.
Mi padre, Luis de Francia, el Gran Delfín, fue el eterno heredero que nunca llegó al trono, ambicioso pero siempre en segundo plano. Mi madre, María Ana de Baviera, era una princesa devota y muy seria. De ellos, heredé una mezcla de ambición y profunda religiosidad.
Mis hijos que tuvieron más importancia fueron:
Luis I: breve rey de España.
Fernando VI: rey de España después de Felipe V.
Carlos III: de los monarcas más importantes de España.
Felipe de Borbón: duque de Parma.
Mariana Victoria de Borbón: reina consorte de Portugal.
MIS HIJOS:
Con María Luisa de Saboya:
Luis I
Felipe Pedro
Felipe Tomás
Fernando VI
Con Isabel de Farnesio:
Carlos III
Mariana Victoria de Borbón
Felipe de Borbón
María Teresa Rafaela
Luis Antonio Jaime de Borbón
María Antonieta Fernanda
María Isabel Ana
Durante mi reinado, también busqué fortalecer la relación con nuestros parientes en Francia a través de los Pactos de Familia, alianzas que favorecieron nuestros intereses comunes en Europa.
Tuve dos esposas. María Luisa de Saboya, murió joven y me sumió en una profunda tristeza. Luego me casé con Isabel de Farnesio, de carácter fuerte y gran influencia, papel crucial en la corte y en nuestra política. Tuvimos varios hijos, incluidos Fernando VI y Carlos III.
Fuí un rey muy cristiano. Mi fe me definía e influía en cada una de mis decisiones. Sin embargo, detrás de la devoción había un hombre complejo, marcado por ciertas debilidades. A menudo se dice que fui adicto al sexo, una característica que afectó mi estado emocional y mental.
Para consolidar mi poder y unificar el reino, instauré los Decretos de Nueva Planta en 1716. Con estas reformas, logré abolir los fueros de los antiguos reinos de la Corona de Aragón y centralicé la administración, (absolutismo) en el que gobernaba con autoridad indiscutible.
El inicio de mi monarquía, marcado por la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), murió Carlos Il, último de los Austrias, sin descendencia. Se enfrentaron diversas potencias europeas para la sucesión del trono, acabó con el Tratado de Utrecht, dónde me reconocieron como rey.