De verdad que la mayoría de nazis en España no tienen un mínimo de inteligencia. No puedes expulsar a nadie si esa persona no está identificada correctamente y el país de destino/retorno no lo acepta. Por eso son necesarios los campos de trabajo. Tanto racismo os deja empanados.
87 años.
71 pagando una miseria por un pisazo frente al Retiro gracias a una ley franquista.
Compra un chalet y no lo paga.
Echa al presidente del Gobierno.
Ídola total.
@pirruragonzaiez Hay que expropiar la vivienda a los jubilados, que poseen el 92% de los inmuebles y acto seguido retirarles el derecho a voto. La Ley Antiboomer es la salvación de España.
@CEORequetes Los de núcleo se creen que las críticas a la estética venían por los pasamontañas, pero aunque la moda se vista de seda, mona se queda. La estética va por dentro más que por fuera.
@juliusmasteroso@Capitana_espana Por eso decía el padre Mariana que cuando el tirano ha adquirido un grado de poder tal que no se le puede deponer mediante vías pacíficas, cualquier ciudadano particular (quivis privatus) tiene la legitimidad moral de matar al tirano para liberar a la patria.
Qué maravilla de post, don Manuel.
Estoy totalmente de acuerdo. La derrota de la “resistencia” y de la causa austracista en 1714 nos trajo la pestilente dinastía borbónica, que arruinó el proyecto orgánico de los Reyes Católicos.
En efecto, como decía ese bando, la lucha no fue sólo para evitar la esclavitud, sino por la libertad de toda España.
El 11 de septiembre de 1714, tras resistir hasta el último aliento, Barcelona cayó ante las tropas borbónicas. En su defensa combatieron hombres llegados de todos los rincones de España, fieles a la Casa de Austria y decididos a sostener hasta el final la causa que habían abrazado.
Aquel día no cayó únicamente una ciudad: se consumó una derrota que habría de marcar para siempre la historia de España. Sobre las ruinas de aquella resistencia se asentó en el trono esa funesta dinastía que, a juicio de quienes contemplamos su legado con dolor y desprecio, ha sido desde entonces sinónimo de ignominia, ruina y vergüenza para nuestra patria.
Más de tres siglos después, aquella herida permanece abierta. Lo que entonces se impuso por la fuerza continúa, para muchos, como un cáncer que corroe España desde sus entrañas.
«(…) no es fa per esclavatge, sinó per la llibertat de tota Espanya, per la seva santa fe, per les lleis i privilegis de la Pàtria, i per l'honor de la mateixa nació».
Texto original del bando promulgado por los Tres Comunes de Cataluña
el 11 de septiembre de 1714 a las 3 de la tarde.