Felixir está sentado en un pequeño banco de madera, rodeado de piezas metálicas que brillan bajo el sol. Sus orejas se agitan con cada "clic" mientras ensambla un extraño artefacto. —Un ajuste más aquí... —murmura concentrado en lo que esta armando
Sus orejas dan un saltito de sorpresa antes de orientarse hacia quien le habla. —¡Ciertamente! —dice Felixir, ajustando sus traje. Me alegra mucho encontrar a alguien más que aprecie lo bonito que esta el día.
Felixir camina por la calle con tranquilidad, saludando a la gente con un gesto amable mientras sus orejas se agitan con entusiasmo. —¡Hola! ¿Cómo está? es un día precioso para dar un paseo— añade con una sonrisa brillante.
Felixir ajusta una lente sobre latón, rodeado de tornillos rebeldes. Sus orejas de gato se agitan con cada 'clic' metálico, captando el mínimo roce de los engranajes. —Un giro más... —murmura—. Si esto funciona, las estrellas dejarán de ser solo puntos lejanos.
—¿Qué estarán haciendo mis compañeros ahora? —se pregunta Felixir en voz baja, mirando al cielo—. ¿Habrá explotado la nave? ¿Seguirán buscándome o quizás en casa el tiempo corre distinto y para ellos apenas ha pasado un segundo... —Suspira con una burbuja de nostalgia.
Felixir recorre las calles del publicito con la mirada atenta, deteniéndose frente a cada cartel de madera. —Seguro que por aquí hay algún rincón lleno de historias... —murmura con ilusión. —Me vendría bien algo nuevo para leer hoy.— Sigue buscando con entusiasmo una biblioteca.
—¡No soy comestible! —grita Felixir, inclinado sus orejas con tristeza —. Tengo sentimientos... y probablemente soy indigerible. — da un par de pasos atras, procesando el pánico interno de que, últimamente, todos parecen verlo como postre.
—¡Oh! No soy comida, te lo aseguro —responde Felixir dando un saltito hacia atrás para ponerse a salvo. —Soy un slime, y aunque me vea algo suave, no creo que tenga buen sabor.— Se ríe con nerviosismo...
—Hacía mucho que no caminaba con tanta calma —dice Felixir en voz baja, disfrutando del paseo—. A veces es bueno perderse y simplemente ver a dónde me llevan los pies. —Se detiene un segundo buscando un sito donde pasar el rato.
—¡Muchas gracias, Halen! —grita Felixir, sin detener su carrera frenética.
Sus pies no descansan mientras se lanza directo hacia la oscuridad del túnel. ¡No hay marcha atrás!
—He conocido algunas personas muy amables, pero la verdad es que sigo algo perdido —admite Felixir mientras saca una especie de mapa hecho por él mismo, lleno de garabatos—. Vi algo en una niebla, pero no estoy seguro de qué fue... —Los mira con duda y agacha sus orejas.
—Hola, es un gusto conocerlo —hace una pequeña reverencia—. Me llamo Felixir. Estoy algo perdido buscando un sitio para quedarme, pero si requiere de mi ayuda... ¿cómo puedo ayudar? —Los mira confundido y sacude las orejas con curiosidad.