México es la tierra de los que nunca se rinden ni dejan de creer o alentar, los que trabajan duro por cada meta, los que apoyan sin dudar.
Los que sueñan sin fronteras, los que siempre están dispuestos a luchar y los que saben que con unidad, esfuerzo, fe y trabajo no hay imposibles de lograr.
Hoy es dejarlo todo dentro y fuera de la cancha como si no hubiera mañana y con la certeza de que dejamos el corazón y el alma en cada jugada y cada grito para apoyar.
Hoy el país entero se mueve, hoy el mundo vuelve a vibrar con el #SomosMéxico y más. 💚🤍❤️
Cada generación está convencida de que “antes todo era mejor”.
Que el Mundial de Sudáfrica 2010 fue el último Mundial verdaderamente mágico.
Que las películas originales de Spider-Man eran cine de verdad.
Que las caricaturas de antes tenían más corazón.
Que la música ya no se hace como antes.
Que Facebook era mejor cuando todos jugábamos los videojuegos que había ahí.
Que los videojuegos de Xbox 360 y PlayStation 2 tenían “alma”.
Que las fiestas, la Navidad, las vacaciones de verano o incluso las tardes normales se sentían diferentes hace años.
Pero muchas veces no extrañamos las cosas… nos extrañamos a nosotros mismos dentro de esas cosas.
No era solo el Mundial de 2010.
Era llegar de la escuela y ver los partidos sin preocuparte por pagar cuentas.
Era juntarte con amigos a hablar de fútbol en lugar de trabajar todo el día.
Era escuchar el himno de la FIFA y sentir que el verano duraría para siempre.
No eran solo las películas de Spider-Man. Era la época en la que tu mayor problema era terminar la tarea antes de que empezara la película en la televisión.
Era sentarte con tu familia un viernes por la noche y sentir que todo estaba bien.
No era únicamente la música de antes.
Era escucharla cuando todavía no sabías lo difícil que podía volverse crecer.
La nostalgia tiene algo curioso: no recuerda la realidad completa.
Recuerda sensaciones.
Olvida las cosas malas de aquella época y guarda solamente lo que nos hacía sentir vivos. Por eso creemos que todo era mejor antes, cuando en realidad muchas cosas hoy son objetivamente mejores: la tecnología, la medicina, las oportunidades, la calidad de imagen, el acceso a información, incluso muchas comodidades que antes parecían imposibles.
Pero ninguna mejora tecnológica puede competir contra el recuerdo de un momento feliz.
Por eso tantas personas dicen que extrañan los años 2000, los 90 o incluso épocas que en realidad también tenían problemas enormes. Porque el ser humano no suele añorar el pasado por cómo era el mundo… sino por cómo se sentía vivir en él.
Extrañamos cuando nuestros padres eran más jóvenes.
Cuando nuestros amigos estaban más cerca.
Cuando todavía no sabíamos que algunas personas se irían para siempre.
Cuando las tardes parecían eternas y el tiempo no corría tan rápido.
Tal vez el problema no es que el presente sea peor.
Tal vez el problema es que ningún momento vuelve a sentirse igual cuando ya sabes que está pasando demasiado rápido.
Y quizá dentro de 10 o 15 años alguien dirá que el 2026 fue “la última gran época”, mientras recuerda canciones, partidos, series, videojuegos y momentos que hoy parecen normales.
Porque al final, la nostalgia tiene una manera muy extraña de disfrazar recuerdos… y convencernos de que lo que realmente extrañamos era el mundo, cuando en realidad nos extrañamos a nosotros mismos en aquella etapa de la vida.
Es una completa locura que casi nadie está hablando sobre el comunicado que acaba de dar Google.
En pocas palabras, para que entiendan la dimensión de esto, unos ladrones usaron una inteligencia artificial para que la IA inventara sola una forma nueva de robar.
Esa forma era un “agujero secreto” en un programa que mucha gente usa. Nadie conocía ese agujero todavía. Con ese agujero podían entrar a las cuentas de las personas sin pedir el código del celular (el que normalmente llega para confirmar que eres tú). Google los descubrió a tiempo, apagó el agujero y los detuvo. Imagina que un programa (como una app o un sistema) es una casa.
-La casa tiene puertas y ventanas (esas son las partes por donde entras normalmente).
-Un agujero es como un hueco escondido en la pared que nadie vio antes. Ni el dueño de la casa lo conoce.
Los ladrones malos encontraron ese hueco gracias a la IA y pudieron entrar a la casa sin usar la puerta ni la llave.
Es como si la IA ayudara a ladrones a crear una llave maestra desconocida para miles de servidores corporativos, para robar datos o instalar malware.
No estamos preparados para todo lo que viene en la era digital. Esto es serio, ya que marca un antes y un después en el tema de ciberseguridad.
🐯🇫🇷 Así despidió la afición de @TigresOficial a André-Pierre Gignac tras salir de cambio.
¿Será que estamos viendo su último partido en el torneo regular? 🥲
Hay algo profundamente extraordinario en la madera… y casi nadie se detiene a pensarlo.
Vivimos rodeados de ella desde siempre. Está en nuestras casas, en nuestros muebles, en libros que cuentan historias, en puertas que abrimos todos los días sin cuestionarlo. La vemos tanto, la usamos tanto, que se volvió invisible. Común. Cotidiana.
Pero no lo es.
La madera es el resultado de un proceso que, hasta donde sabemos, no se repite en ningún otro lugar del universo. No hay evidencia de planetas cubiertos de bosques, ni de árboles creciendo en silencio bajo cielos lejanos. Puede que allá afuera existan montañas, océanos, tormentas… incluso elementos similares a los de la Tierra. Pero esto… esto que llamamos madera, no.
Porque la madera no es solo un material. Es tiempo convertido en materia. Es vida solidificada. Es el rastro de algo que creció lentamente, que respiró, que transformó luz en estructura, aire en forma. Cada veta es un registro de años, de estaciones, de sequías y abundancias. Es, en cierto sentido, memoria.
Y aún así, la tratamos como si fuera reemplazable. Como si fuera cualquier cosa.
No entendemos la magnitud de lo que significa que exista. Que un árbol pueda tomar luz del sol, agua y tierra… y crear algo tan resistente, tan útil, tan cálido. Algo que no solo sirve, sino que también conecta.
Tal vez en otros planetas haya materiales más duros, más raros, más valiosos según nuestras medidas. Pero ninguno con esta historia. Ninguno con esta conexión con la vida.
Y aquí está lo más impactante: lo tenemos en todas partes… y aún así no lo vemos.
Recordatorio de que en estos momentos ambas sociedades existen simultáneamente y es realmente increíble pensar en ello.
En el mismo planeta y en el mismo año (2026), coexisten dos niveles completamente opuestos de desarrollo humano:
- Una sociedad que ha llegado al espacio, construye cohetes, viaja fuera de la atmósfera y observa el planeta entero.
- Otra sociedad que vive exactamente como se vivía hace miles de años (caza, recolección, sin electricidad, sin escritura, sin contacto con el mundo moderno).