Cuando llegas a tu casa, entras a tu habitación y se te ponen los ojos llorosos porque tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes cómo gestionarlas y ya ni sabes qué hacer con tu vida. Es horrible sentirse así.
Aprendí que: siempre debes de estar lista para estar sola. La gente puede cambiar en segundos: hoy puedes significar el mundo para alguien y mañana no ser nada así es la vida.