Una vez mi psicólogo me dijo que entrenar de la manera que lo hago es una manera de autoflagelarse, hoy que entrene hasta dejar mi cerebro sin oxígeno veo que si tenía un poco de razón.
No importa cuántas veces pida perdón, no cambia lo que soy y lo que hice, sé que nunca me vas a perdonar y créeme que yo tampoco me voy a perdonar a mí mismo.