Gracias por enseñarme a perder, por dejarme ir para no volver… Gracias… gracias a tu mano sosteniendo mi voz… De lo malo me guarde lo bueno, de lo que murió nací de nuevo… y la mitad de lo que soy es por lo que un día fuimos y la mitad de lo que soy es por lo que nos dimos.
Hazlo sola. Hazlo sin aplausos. Hazlo sin enseñarlo. Hazlo cansada. Hazlo sin ganas. Hazlo rota. Hazlo cuando menos creas que puedes hacerlo. Hazlo poco. Hazlo mucho. Pero hazlo. Y cuando lo consigas, apláudete, ya que tú, sola, cansada, sin ganas, rota y sin creer, lo hiciste.
Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto.