Dormir bien, compartir tiempo con gente que quiero, pasear, escuchar música que me gusta, escribir sin prisa, leer en el sofá estirada, tomarme un café, pensar en las cosas que quiero hacer, sentir que estoy dónde quiero estar... si no es la felicidad se le parece muchísimo.
Me perdono…
Por no haberme atrevido antes.
Por dudar de mi visión.
Por hacerme chiquita.
Por criticarme.
Por negarme la posibilidad de vivir mis sueños.
Por callar mi voz.
Por fingir que no me afectaba.
Por pretender hacer feliz a todo el mundo.
Por no haber creído en mí.
Hace ya muchísimos años que deambulo por el mundo buscándole sentido a la vida y al final, todo se reduce a la belleza inagotable de lo mundano: salir a comer, correr por el monte, conversar con los amigos,ver películas, leer libros. El sentido de todo está en lo cotidiano.