Quiero decirte que te amo, que fuiste la persona que más feliz me hizo en la niñez, y en la adolescencia, nunca voy a desconfiar de la persona que más alegrías me dió en la vida, gracias por absolutamente todo, y gracias a dios por permitirme ser contemporáneo al mejor de todos.
Hay tantas cosas malas en mi país, que un poco de alegría y orgullo de quienes somos nos viene bien a todos. No es solo futbol. Es sentirse identificados con quienes somos y que es lo que queremos ser. Elijo creer que somos más los buenos 🇲🇽. Viva México cabrones!
A mi me vale verga si fue un frío (como el 98% de los jugadores que han pasado aquí), este cabrón me hizo enamorar hace 20 años de este equipo, un mocoso de 5 años prendiendo la tele para ver a su ídolo dominar la Liga.
Te amaré siempre ‘Chelito’.
Pero así es Cruz Azul, te lleva al límite, te rompe un poco, te obliga a mirar el partido con el corazón atravesado. Y aun así, ahí estamos. Porque a veces el fútbol no arregla la vida, pero te devuelve un pedazo de esperanza.
Solo a los pendejos de invictos y a la generación TikTok esto les parece aura; yo crecí con el aura de Cristiano ganando un partido y pidiendo calma en el Camp Nou, con Messi silenciando al Bernabeú, no con un niñato sentado en un balón después de que le rompieron la nariz a un compañero suyo y que encima quedó eliminado de Champions League.
No es tan complicado: no hagas lo que no soportarías que te hicieran.
Si esa idea se aplicara en amistades y relaciones, muchas historias acabarían distinto.
Pero no. Exigimos comprensión, respeto y límites, mientras hacemos justo lo contrario. Después todo se va al carajo y fingimos sorpresa.
Al final es básico: compórtate como esperas que se comporten contigo.