Y quienes no tienen nada que decir, quienes tienen una vida limitada, mediocre y sistemática, no solo encuentran normal la opresión y vigilancia, sino que en cierta forma la apoyan porque baja a todo el mundo a su nivel y oscuridad.
Me encanta abrir las neveras de las casas a donde voy, no lo veo como algo negativo, al contrario, abro las neveras de la gente a la que quiero.
Si te molesta, no me invites a tu casa porque la voy a abrir, a menos que no te quiera.