Mi opinión impopular de latinoamericanista es:
Prefiero ver a Mbappé, el francés antirracista y antifascista, levantar la Copa del Mundo a que Messi, el argentino arrodillado al anaranjado fascista del norte, lo haga.
Si Colombia gana, me llevo a un seguidor con todo pagado: vuelos, hotel, transporte, comida y entradas al partido de octavos que va a ser en Vancouver.