Hay códigos que se respetan y límites que no se cruzan, incluso cuando nadie está mirando. La lealtad, el respeto y los valores se demuestran precisamente cuando tienes la oportunidad de hacer lo contrario y eliges no hacerlo.
que ridículas e inmaduras las personas que saben que tienen la culpa, cuentan una versión totalmente diferente de la historia para siempre quedar como víctimas, sentirse bien consigo mismas y no aceptar que son una mierda como personas.