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Créditos @AprenderG
Cuando un cuervo se siente incómodo, irritado o afectado por parásitos, no entra en pánico ni reacciona de forma impulsiva. Hace algo que, a simple vista, parece extraño: busca un hormiguero y se queda allí, quieto, permitiendo que las hormigas recorran su cuerpo como si supiera exactamente lo que está haciendo.
No es casualidad.
El cuervo abre sus alas, se acomoda y deja que las hormigas se desplacen entre sus plumas. Algunas liberan ácido fórmico, una sustancia que utilizan para defenderse, pero que en el cuerpo del ave actúa como un tratamiento natural, ayudando a eliminar parásitos y a aliviar la piel. Es un proceso preciso, casi deliberado, como si estuviera aplicando una medicina que nunca estudió, pero que conoce perfectamente.
A este comportamiento se le llama anting, y no es exclusivo de los cuervos. Más de doscientas especies de aves lo practican, algunas de forma pasiva, simplemente dejándose cubrir por hormigas, y otras de forma activa, tomando las hormigas con el pico y aplicándolas directamente en zonas concretas del cuerpo, como si entendieran dónde está el problema y cómo tratarlo.
Lo más fascinante no es el gesto en sí, sino lo que representa.
El cuervo no entiende la química, no ha leído ningún libro ni ha aprendido en una escuela, pero sabe dónde ir cuando algo no está bien. Ese conocimiento no está escrito en ningún sitio, se transmite sin palabras, generación tras generación, como una sabiduría silenciosa que no necesita explicación.
Y quizá ahí hay algo que a veces olvidamos. No toda inteligencia hace ruido. Algunas simplemente… saben qué hacer.
Este texto👇 no es para todos…
Está acostado.
Respira lento.
Y aun así… no deja de mirarte.
No es miedo.
No es dolor.
Es otra cosa.
Tu perro sabe que algo está cambiando.
Su cuerpo se apaga poco a poco.
Pero su atención no está en él… está en ti.
Te observa.
Sigue cada movimiento.
Busca tus ojos.
Como si quisiera asegurarse de algo… antes de irse.
La psicología lo explica de una forma que duele.
Los perros no piensan “me voy a morir”.
Piensan… “¿vas a estar bien?”
Por eso, en sus últimos momentos… tu presencia lo es todo.
Y aquí es donde esto se vuelve importante para ti: Especialistas recomiendan tres cosas cuando tu perro está en su etapa final:
-No lo dejes solo. Aunque duela, tu voz y tu olor lo calman más que cualquier medicamento.
-Háblale. Tu tono le transmite seguridad, incluso si ya no puede responder.
-Y sobre todo… míralo.
Porque muchos perros se van intentando encontrar tus ojos por última vez.
Su cerebro incluso libera oxitocina… la misma que sentía cuando llegabas a casa.
Por eso no siempre hay dolor.
A veces… hay paz.
Porque su vida nunca fue para siempre.
Fue para acompañarte.
Y en ese último momento… no está pensando en irse.
Está confiando… en que vas a estar bien sin él.
Porque un perro no mide su vida en años.
La mide en cuánto te amó.
Y cuando cierra los ojos… no está diciendo adiós.
Está diciendo:
“Gracias por no dejarme solo.”
Porque a veces… el mayor acto de amor que puedes hacer… es quedarte hasta el final.
Si tienes o has tenido un perro… Por favor, haz que más personas entiendan esto antes de que sea demasiado tarde.
La LIMPIEZA de COLON es la DESINTOXICACIÓN más SUBESTIMADA de tu VIDA.
Tu INTESTINO puede ALMACENAR hasta 4.5 kg de DESECHOS tóxicos.
Y CUANDO se OBSTRUYE, lo ENVENENA todo: el HÍGADO, la PIEL, el CEREBRO y la ENERGÍA.
ASÍ es EXACTAMENTE cómo LIMPIAR tu COLON (de la manera correcta) 🧵:
Un estudio publicado en la revista Brain, Structure and Function sorprendió a la comunidad científica: expusieron ratones a diferentes sonidos (música, ruido blanco, sonidos de crías…) y también a periodos de silencio completo durante 2 horas al día.
El resultado más impactante: el silencio fue el estímulo que más favoreció la generación y supervivencia de nuevas neuronas en el hipocampo, la zona del cerebro clave para la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.
¡El silencio no es solo ausencia de ruido… es un potente aliado para tu cerebro! 🧠✨