Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.
“El primer gesto feminista es decir: vale, estoy siendo observada, pero yo también observo. Es el hecho de decidir mirar, decidir que el mundo se define por cómo miro y no por cómo me miran”
Esta frase de Agnès Varda me cambió la vida. Decidir mirar.