—La camisa que lleva, por supuesto, no es suya; es de Asmodeo. Por eso le queda grande.
Sonríe con diversión cuando el demonio lo atrapa—.
Buenos días, grandullón ~
no le tenía miedo, y sin embargo, sí que le infundía respeto.
— Amo a Uriel y quiero casarme con él.
El sol, que parecía descender eternamente sin llegar a desaparecer, brilló con más intensidad por unos instantes.
“Lo sé.”
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|| 🔴 La cuenta me falla desde ayer (lo que le está ocurriendo a muchos), así que dejo por aquí mi cuenta en Bluesky por si alguien que esté por allí quiere seguirme. Mi idea es moverme tanto allí como en X, pero la cosa pinta fea aquí.
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—Santo Cielo... ¿Qué estaba tramando Asmodeo? Uriel se estaba empezando a poner nervioso de verdad.
¿Confiar? Por supuesto que confiaba, pero la intriga y la curiosidad lo iban a matar.
Tragó, asintiendo muy a su pesar—.
Está bien... Pero ten cuidado, por favor.
— Estaba siendo cauto, pero sabía que, si decía algo que diera demasiadas pistas, Uriel acabaría por darse cuenta de sus planes —
A ver, a ver, yo no me meto en problemas, los problemas suelen venir a mi. Y es algo que tengo que hacer, puedo pedírtelo a ti
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—¿Hacer las cosas bien? Aquella frase le hizo percatarse de que algo estaba tramando Asmodeo. ¿Pero qué podía ser que implicara al Creador? No pudo evitar preocuparse—.
Está bien... Yo no insistiré si tú me prometes que no vas a meterte en problemas. Después de lo que nos +
— Se cruzó de brazos, parpadeó lento y sonrió, con esa sonrisa cautivadora suya —
Ya sabes, lo que hacen todo suegro y yerno, echar unas cervezas, hablar de fútbol y de lo mal que está el mundo.
— Bromeó, revolviendole el pelo después —
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+ se volvían constantes, implacables. Y es que si su novio seguía así lo haría correrse en un cuestión de segundos. ¿Qué maravilla era aquella? ¡Dios!—.
—Parecía que con Asmodeo ningún encuentro sexual era como el anterior. Siempre conseguía sorprenderlo, dejarlo sin palabras y enardecerlo a niveles que creía imposibles en alguien como él.
Pero ahí estaba: dejándose hacer, derretido bajo el tacto de sus manos y la humedad de +
— No es que el demonio estuviera cansado del sexo, es que estaba cansado del sexo sin sentimientos. Pero con su angelito, todo era un gesto cariñoso, por mas duro que le gustara al pillín el sexo.
No le dio de inmediato lo que le pedía.
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+ maravilloso lo envolvió. Empujó las caderas inconscientemetne, gimiendo. Era... Era como meterla en miel caliente, jugosa y dulce—.
¡AH! Asmo... Asmo... Cielo santo...
—Le empezaba a costar respirar, le empezaba a faltar el aliento. Las punzabas de placer en su bajo vientre +