Una mujer, propietaria de una tienda, sospechaba desde hacía algún tiempo que su esposo podía estar involucrado con una clienta que aparentemente acudía con frecuencia al establecimiento y siempre pedía productos “fiados”.
Ante las dudas, nuestro equipo de investigación decidió instalar una cámara en el negocio para descubrir qué estaba ocurriendo