A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas d su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidor y malagradecido es otra.
Gracias señor porque sé que estás formando algo maravilloso de tu carácter en mí a través de cada problema que tengo que enfrentar. Sé que puedes convertir cada dificultad en una bendición para mí.