𝐍𝐨 𝐐𝐮𝐞𝐫𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐒𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐃𝐞𝐥𝐜𝐲: 𝐐𝐮𝐞𝐫𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐒𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐞𝐥𝐜𝐲
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Hay frases que, por su desnuda simplicidad, se convierten en filos insuperables. Esta es una de ellas: no queremos una salida con Delcy; queremos una salida de Delcy. Todo lo demás, negociaciones, “transiciones pactadas”, rostros “presentables”, diálogos de élites, no es más que cosmética sobre la ilegitimidad. Venezuela ya ha pagado con sangre, hambre y exilio el precio de cada una de esas sofisticaciones del engaño.
Ha llegado la hora de decirlo con la claridad implacable que exige la historia: Delcy Rodríguez no es una figura de estabilización; es la encarnación más depurada del secuestro institucional que sufre el país desde hace más de dos décadas. Ella no recibió el poder del pueblo; lo recibió de una cadena de usurpaciones que comenzó con la destrucción sistemática de la separación de poderes, siguió con la anulación del referendo revocatorio, continuó con la usurpación de la Asamblea Nacional en 2015 y culminó en la farsa electoral de 2024. Delcy no es una “heredera accidental”; es arquitecta y beneficiaria directa de ese andamiaje. Quien defiende su permanencia en cualquier rol “transicional” comete un error conceptual gravísimo: confunde la continuidad del aparato con la restauración de la república.
Delcy no es la cura; es el síntoma perfeccionado del mal. Hoy ejerce de facto como presidenta encargada solo porque el TSJ, controlado por el régimen, invocó el artículo 234 de la Constitución para calificar la ausencia de Maduro como “falta temporal”. Esa figura tiene un límite estricto: 90 días prorrogables por otros 90. Mantenerla en Miraflores más allá de julio de 2026 no es continuidad institucional; es una maniobra deliberada para prolongar la usurpación. La ilegitimidad no se lava con diplomacia ni con levantamiento de sanciones; se extingue con soberanía popular. Pensar lo contrario equivale a aceptar que el poder puede heredarse como una finca o negociarse como un botín. Esa lógica es la negación misma del republicanismo. Aristóteles lo vio hace veinticinco siglos: el tirano puede ser “eficiente” y generar cierta “estabilidad”, pero jamás será legítimo porque su autoridad no procede del bien común ni del consentimiento de los gobernados. Maquiavelo advertía que el príncipe nuevo que pretende consolidarse sobre la ruina de las instituciones termina siendo más frágil que el que las restaura. Delcy es el príncipe nuevo de la ruina venezolana: su permanencia no estabiliza; pudre aún más las raíces del Estado.
La única salida legítima es la ruptura democrática inmediata a través de elecciones libres, auténticas y verificables. Y esa ruptura exige, primero, la salida forzada de Delcy. Aquí no cabe gradualismo ni “fases”. El tiempo no es neutro: cada día que se posterga la restitución del voto es un día más de consolidación del despojo. Delcy no se irá por sí sola. No hay “elecciones por sí solas” bajo su control. Quien ostenta el poder usurpado nunca convoca urnas limpias que puedan derrocarlo; esa es la lección elemental de toda dictadura ilustrada.
Por eso la presión internacional, Estados Unidos a la cabeza, debe ser clara y sin ambigüedades: la salida inmediata de Delcy es condición previa e innegociable. Una vez removida, la Constitución manda declarar la falta absoluta (artículo 233) y convocar elecciones en 30 días. Para que ese proceso sea creíble, debe instalarse de inmediato un gobierno o consejo de transición de carácter provisional, neutral y con supervisión internacional vinculante.
En el escenario que defiende la mayoría de la oposición democrática y la lógica histórica de las transiciones exitosas, ese gobierno o consejo de transición no sería un vacío de poder ni un invento improvisado. Se conformaría de la siguiente manera:
Presidente Provisional / Encargado: Edmundo González Urrutia, el presidente electo legítimo según los resultados del 28 de julio de 2024, reconocidos por la mayoría de la comunidad internacional y por el propio Centro Carter. Asumiría de inmediato el cargo que le corresponde constitucionalmente, tal como lo ha exigido María Corina Machado desde el primer día.
Liderazgo político clave: María Corina Machado, líder indiscutida de la mayor fuerza opositora (Vente Venezuela) y Premio Nobel de la Paz 2025, tendría un rol central en la coordinación política y en la supervisión del proceso.
Consejo o Gabinete de Transición amplio y plural: representantes de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y los principales partidos opositores; figuras independientes de la sociedad civil (rectores universitarios, empresarios, líderes sindicales, organizaciones de derechos humanos); técnicos y profesionales de alto nivel (economistas, juristas, expertos en petróleo) para manejar las áreas críticas: CNE, PDVSA, BCV, FF.AA. y servicios básicos; y posible inclusión de chavistas moderados o disidentes que acepten el proceso para evitar fractura interna y garantizar estabilidad mínima.
Este órgano sería temporal y con mandato muy específico: duración máxima de 6 a 12 meses, tarea única de organizar elecciones libres, auténticas y verificables con árbitro neutral, padrón auditado y observación internacional vinculante (OEA, UE, Carter Center, etc.). No gobernaría políticamente a largo plazo; solo administraría el Estado hasta que el pueblo vote.
¿Por qué esto es viable y no maximalista? Porque sigue la Constitución al pie de la letra: al declararse la falta absoluta de Maduro, el presidente electo de 2024 tiene prioridad legítima. Además, cuenta con el respaldo mayoritario de la población y de la comunidad democrática internacional, que ya ha pedido explícitamente que la transición incluya a Edmundo González y María Corina Machado.
La alternativa, Delcy dentro o al frente del proceso, es lo que Trump y algunos sectores pragmáticos están probando ahora: una “transición controlada” con Delcy como figura de continuidad. La oposición responde con toda razón: eso no es transición, es reciclaje. Venezuela no necesita un “gobierno de unidad” que incluya a los usurpadores; necesita urnas que decidan sin tutelas. Elecciones cuanto antes, con libertad de organización, sin inhabilitaciones arbitrarias y resultados auditables, no es una exigencia maximalista: es la condición mínima de cualquier república. Pero esa condición solo se cumple si, antes, Delcy sale del juego.
La historia es implacable con estos experimentos. Cada vez que un país ha aceptado “transiciones pactadas” que dejan intacto el núcleo de la usurpación, desde el Pacto de Puntofijo mal entendido hasta los “diálogos” de Barbados, el resultado ha sido la perpetuación del autoritarismo con mejor vestuario. Venezuela no puede permitirse otro capítulo de esa tragicomedia. Delcy sobra. El voto falta. Sobra la imposición disfrazada de continuidad institucional. Falta la voz del pueblo pronunciándose sin miedo. Sobra la pretensión de que la mera permanencia en Miraflores o en el Palacio Federal Legislativo genere legitimidad. Falta la restitución del orden constitucional que solo el sufragio puede devolver.
Por eso la consigna no es negociable: primero, salida de Delcy (con la presión decidida de Estados Unidos y la comunidad democrática internacional); luego, elecciones libres. No al revés. No a medias. No según el calendario de quienes jamás debieron mandar. Cualquier otra fórmula es postergación vestida de realismo. Y Venezuela ya no tiene tiempo para realismos que solo sirven para que los usurpadores ganen oxígeno.
La república no se negocia. Se restaura. Y se restaura devolviéndole al pueblo lo único que nunca debió quitarle: el derecho a decidir quién lo gobierna. Todo lo demás es literatura. Todo lo demás es traición con traje de oficina.
No queremos una salida con Delcy. Queremos una salida de Delcy. ¡Y la queremos ya!
"Ella necesitaba comer y yo no podía gastarme la plata en drogas".
El tipo dejo las drogas por la perrita y ahora vende chapitas para perros para subsistir dignamente 🫶🏻🥹
CARTA ABIERTA A ENRIQUE MÁRQUEZ Y A QUIEN PUEDA INTERESAR.
Estimado señor Enrique Márquez:
Recientemente, el presidente Donald Trump le concedió un reconocimiento de enorme peso simbólico al presentarlo en el Discurso del Estado de la Unión como uno de los presos políticos venezolanos liberados, un gesto que muchos interpretamos como un respaldo explícito a su trayectoria de lucha por la democracia y contra la represión del régimen.
Ese momento elevó su figura ante millones de venezolanos y la comunidad internacional, recordándonos que la causa de la libertad no admite medias tintas ni olvidos selectivos.
Sin embargo, en sus primeras declaraciones públicas tras ese honroso reconocimiento, usted ha elegido expresar un profundo afecto y respaldo personal hacia José Luis Rodríguez Zapatero, afirmando que “cuenta con todo mi amor y cariño”, que “se comportó como un hermano con mi esposa” durante su detención, y que “juega un papel importante en Venezuela”, deseando incluso que “la historia lo reivindique”.
Estas palabras han generado desconcierto y decepción en amplios sectores de la sociedad venezolana.
Permítame recordarle, con el respeto que merece su condición de ex preso político, por qué esa defensa resulta tan dolorosa para muchos de nosotros:
• Rodríguez Zapatero ha sido, durante más de dos décadas, uno de los principales aliados internacionales del chavismo. Su mediación en procesos de diálogo (como los de Barbados, República Dominicana o México) ha sido ampliamente criticada por prolongar la agonía del régimen en lugar de forzar una verdadera transición democrática. Lejos de ser un facilitador neutral, su cercanía con Hugo Chávez y Nicolás Maduro lo ha convertido, para la mayoría de los venezolanos, en un cómplice político de la represión, la corrupción masiva y la destrucción institucional del país.
• Venezuela no necesita más “entendimientos” que equiparen moralmente a víctimas y victimarios. Lo que exige nuestra sociedad es justicia, verdad y reparación para las miles de familias afectadas por torturas, asesinatos, exilios forzados y el saqueo sistemático de la nación. Un “perdón mutuo” sin rendición de cuentas no es reconciliación: es impunidad disfrazada de pragmatismo.
• Usted, señor Márquez, fue encarcelado precisamente por defender la voluntad popular expresada el 28 de julio de 2024.
Ese sufrimiento no fue un accidente, sino el resultado de un sistema autoritario que Zapatero ha avalado y legitimado en múltiples ocasiones. Defenderlo ahora, justo cuando el mundo comienza a cerrar el cerco de la narcotirania, genera la legítima pregunta:
¿Es lealtad personal o es una señal de que prioriza puentes con el pasado sobre la justicia que Venezuela reclama?
Muchos venezolanos no negamos el valor humano de la gratitud por gestos personales como el apoyo a su familia durante su detención. Pero la política, especialmente en un país devastado por el autoritarismo, exige coherencia.
El reconocimiento del presidente Trump no fue un aval a cualquier tipo de diálogo: fue un respaldo a la lucha por la libertad sin concesiones al opresor.
Venezuela merece líderes que no confundan amistad personal con complicidad histórica. Merecemos quienes recuerden que la reconciliación verdadera solo puede construirse sobre la verdad, la justicia y el fin definitivo de la impunidad.
No sobre abrazos selectivos a quienes, desde Europa o desde cualquier rincón, contribuyeron a perpetuar el sufrimiento de nuestro pueblo.
Con el debido respeto, le invito a reflexionar sobre el peso de sus palabras y el legado que desea dejar. La historia no reivindica a quienes facilitan la permanencia del abuso de poder; reivindica a quienes lo confrontan con valentía y consistencia.
Atentamente,
Un venezolano comprometido con la verdad y la justicia.
(En representación de muchos que sienten lo mismo)
FAVOR DIFUNDIR 🇻🇪
Una gochita valiente llamada Malia Melodía en (IG), escribió y le cantó a Venezuela lo que todos soñamos: verla libre.
Un mensaje lleno de fe, esperanza y amor por nuestra tierra. Gracias, María Corina, por no rendirte. 🇻🇪✨
Tantos idiomas y Giuseppe decidió hablar con el de la verdad. Cachetadas con guantes blancos. Mi respeto y admiración para ti @ggangix , sigue adelante
*Cliver Alcalá sentenciado a 22 años de prisión*
"Muy valientes estos generales para atropellar inocentes y luego lloran cuando la justicia los enfrenta", señaló @Diego_Arria al describir la reacción de Cliver Alcalá al escuchar la sentencia en Nueva York.”
#LegionIndependencia
No son números, son personas.
Voces que intentaron silenciar. Voces que apagaron.
Este 1ro de octubre nace WikiJustice, un proyecto global y colectivo para que la verdad no se borre.
🔗 https://t.co/IZagQVhlbB
📢 Ayúdanos a difundir. Sé parte de la memoria colectiva.
“Una Venezuela libre, segura y democrática: Nuestro regreso a Occidente”.
📝 Por: Pedro Urruchurtu (@Urruchurtu)
“La diáspora será el motor que impulse esta transformación: desde la economía hasta la política. Venezuela pasará a ser referente de justicia y libertad.
Es el momento de reafirmar nuestra soberanía: ciudadana, territorial y democrática”.
Lee este y otros artículos en: https://t.co/XFvBPHTj06
🇻🇪 #VenezuelTierraDeGracia
🧵⬇️
🇻🇪🚨| URGENTE: La misión de hechos de la ONU ratifica que el narcogobierno terrorista de Nicolás Maduro viola los derechos humanos con asfixias, golpes, descargas eléctricas y torturas contra los presos políticos en Venezuela. Dale ME GUSTA Y RT porque Maduro quiere OCULTAR ESTO:
🇻🇪🚨| Juan Medici no sacó una canción… sacó un misil llamado “Son chavistas”.
En tres minutos dijo lo que millones de venezolanos sienten: que los rojos viven del cuento, del saqueo y del cartel.
Ellos con sus mentiras… nosotros con arte, verdad y coraje.
¿Quién creen que va a ganar? 😉