Ver cómo tu bebé empieza a parecer más un niño que un bebé, es una dulce forma de romperte el corazón, extrañas lo que fue, pero te enamoras en quien se esta convirtiendo ❤️🩹
Aquí es donde me doy cuenta que si yo no sostengo a mi hermana y a mí mami en estás situaciones, nadie lo hará, ya después vendrá mi momento de sentir.
La verdad es que no busco explicación de nada, omito cualquier sentimiento, sigo adelante, me ocupo lo más que puedo y cuando me doy cuenta ya no me importa nada sobre la situación.
Cada que veo la carita de mi bebé el corazón me explota de amor; y también soy consiente que estoy criando a la persona más importante de mi vida para que algún día aprenda a vivir sin mí🥺
🎲💔 A veces hay personas que entran perdiendo al juego de la vida… desde el primer día
En el podcast Penitencia se cuenta la historia de Beto. No es una película. No es ficción. Es el testimonio de alguien que hoy está en prisión cumpliendo 72 años.
Abandonado a los 15 días de nacido.
Adoptado para después sufrir ab*sos.
A los 6 años viviendo en coladeras.
A los 9 entrenado para m4t4r.
A los 10 cometiendo su primer hom*cidio.
No es para justificar. Es para entender.
Porque detrás de cada historia así casi siempre hay lo mismo: abandono, violencia, ausencia total de amor.
Mi esposa dijo algo que me cimbró:
“Yo no he escuchado a nadie en la cárcel decir: mis papás me cuidaron, me abrazaron y me decían que me amaban.”
Y tiene razón.
La clave para formar gente de bien y construir un país en paz a largo plazo no empieza en el gobierno… empieza en la familia.
En el abrazo.
En los límites.
En el tiempo de calidad.
En el “te amo” dicho a tiempo.
Podemos endurecer leyes y llenar cárceles.
Pero si no protegemos la infancia, el ciclo se repite.
La paz de un país comienza en casa. 🕊️