Si las FDI no llega a tiempo como pasó el 7-O culpan a Israel y si las FDI previenen atentados como como hace unos días en Galilea por Hezbollah tampoco quieren que se defienda. Prueba que haga lo que haga Israel es atacada.
Authorities cracked down on a protest in western Afghanistan against the arrest and detention of more than a dozen women over dress code violations.
Eyewitnesses say police opened fire, leaving at least three people injured.
🚨🇮🇱 | LA ÉLITE YAMAM: Mira estas imágenes exclusivas de la unidad antiterrorista más letal del mundo. Se metieron en el mismísimo infierno en Gaza para traer a los rehenes a casa. En una guerra donde el enemigo se esconde detrás de civiles y glorifica la muerte, el Yamam es el filo de la espada que protege la vida.
Cada vez que en España hay algún acontecimiento relacionado con el catolicismo, aparece un ejército de expertos recordándonos que España es un Estado aconfesional. Lo dicen con la misma solemnidad con la que un profesor explica la tabla periódica. El problema es que suelen olvidar leer el resto del artículo.
España es aconfesional, sí. Lo dice la Constitución. Pero la misma Constitución también reconoce la cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones religiosas. Es decir, los padres de la Constitución sabían perfectamente que una cosa era no tener una religión oficial y otra muy distinta fingir que dos mil años de historia nunca ocurrieron.
Porque España no nació ayer. España no se entiende sin el cristianismo. Está en sus catedrales, en sus universidades, en sus fiestas, en sus ciudades, en su arte, en su literatura y hasta en los nombres de buena parte de sus pueblos y de sus calles.
Lo verdaderamente fascinante es que quienes invocan la aconfesionalidad para cuestionar una visita papal rara vez muestran el mismo entusiasmo cuando las instituciones promocionan cualquier otra manifestación religiosa, ideológica o identitaria. En esos casos, la neutralidad desaparece misteriosamente.
La realidad es mucho más sencilla. La Constitución no obliga a España a avergonzarse de sus raíces. Tampoco exige borrar su memoria histórica. Lo único que establece es que ninguna confesión tendrá carácter estatal.
Pero algunos parecen haber confundido la aconfesionalidad con la obligación de amputar una parte esencial de nuestra historia. Y eso no es neutralidad. Eso es analfabetismo histórico con pretensiones constitucionales.