“El amor consiste no en sentir que se ama sino en querer amar: cuando se quiere amar, se ama; cuando se quiere amar por encima de todo, se ama por encima de todo. Si ocurre que se cae en una tentación, es que el amor es demasiado débil, no es que no haya amor.”
El amor mira a aquél que ama, el amor mira sin cesar, al amado, no puede apartar los ojos de él. Y lo contempla sin fin… Ya que nuestro Amado es feliz debemos ser felices con su felicidad.
“¡Alégrese! Alégrese por amor. El Amado es feliz; debemos estar contentos con su felicidad. Que nuestro corazón entre en la alegría y la paz porque Aquél a quien amamos más que a nosotros mismos vive en una felicidad y una paz infinitas perfectas, inmutables.
“La verdadera, la única perfección no es llevar tal o cual género de vida, sino hacer la voluntad de Dios; es llevar el género de vida que Dios quiere, donde Él quiere y llevarla como Él la hubiera llevado …
y en todo acerquémonos a Él con todas nuestras fuerzas y seamos en todos los estados, en todas las condiciones, como Él mismo hubiera sido, como Él se hubiera comportado, si la voluntad de su Padre le hubiera puesto donde a nosotros nos pone…
y sea lo que sea que vuestra voluntad me mande hacer exteriormente, interiormente, esté siempre a los pies del Sagrario, escondido en el secreto de vuestro rostro”.
“El amor tiene sed de adorar, de postrarse, de empequeñecerse a los pies del Amado; tiene sed de darse, de poner a los pies del Amado todo lo que tiene y todo lo que es: esta postración, y este don total de sí mismo, contienen la obediencia perfecta,
Haced que vea la vanidad de todo lo que no sois vos, no dejéis que mi corazón y mi espíritu estén apegados, ni siquiera por distracción, a lo que no es vos; recogedlos sin cesar, cogedlos como un pájaro coge sus pequeños,