Esta imagen de Marc Márquez es muy heavy, lo suficiente para que los iluminados de turno que siguen diciendo que lo de Marc es una excusa que usa a placer se callen un poco por el bien propio y por el nuestro de no tener que aguantar idioteces.
La diferencia de volumen y contorno entre ambos hombros y brazos salta a la vista. Le he pasado la imagen a un preparador físico del Mundial y le ha sorprendido. Su interpretación es que podría haber adaptaciones y compensaciones musculares que no se limitarían al hombro, sino que implicarían también zonas como el bíceps, el tríceps y la musculatura de la espalda. A su juicio, eso ayudaría a entender por qué determinadas exigencias podrían condicionarle más que otras. Habla del trabajo de recuperación con auténtica admiración, hasta calificarlo de "obra maestra".
Y aquí viene lo que a algunos parece costarles tanto entender: UNA LIMITACIÓN NO TIENE POR QUÉ CONDICIONARTE IGUAL EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS. Poder ganar una carrera no significa estar físicamente al cien por cien. Significa que, ese día, has conseguido ganar con las condiciones que tienes. La clasificación no es un parte médico.
Pero el razonamiento de algunos es maravilloso: si pierde y habla del brazo, pone excusas. Si gana, demuestra que lo del brazo era mentira. Es decir, cualquier resultado sirve para confirmar lo que ya habían decidido antes de que se apagara el semáforo. Eso no es analizar MotoGP: es buscar cómo darle un palo, pase lo que pase.
Se puede debatir cuánto le condiciona físicamente un circuito concreto. Por supuesto. Lo que no resulta serio es despachar sus limitaciones como un cuento porque sigue siendo capaz de ganar. Precisamente ahí puede estar una parte enorme del mérito. Lo que está haciendo Marc Márquez es una locura y que vaya a estar dos años más en el mundial es algo que el aficionado debería celebrar.
Así que sí: a más de uno le vendría bien callarse un rato. Por prudencia propia y por descanso de los demás, que tampoco tenemos la obligación de aguantar cualquier idiotez disfrazada de análisis.
Empuja por la espalda, tira al suelo y le rompe la nariz a un señora jubilada de 68 años que estaba manifestando pacíficamente por una educación pública de calidad para todos.
Ese policía no necesita un expediente, necesita una expulsión.
Él y los chulos del sindicato que le jalean.
Todo controlado!!
Toca pasar por quirófano esta noche, pero no podría estar en mejores manos.
Muchísimas gracias a todos por preocuparos y por los mensajes de cariño que estoy recibiendo 💙
Y ocurrió un 6 de abril de 1992, cuando los Héroes del Silencio se plantaron en el Music Hall de Frankfurt para hacer un concierto y entre otras canciones, tocaron este “Maldito duende”…