Ayer se caen los servidores de la Guardia Civil, hoy desaparecen las empresas del señor Bono, hace semanas se borraron las webs de las hijas de ZP… el universo parece estar disolviéndose a marchas forzadas.
TREMENDO ELEMENTO
El alcalde socialista de Verín (Orense) ha sido condenado a dos años de cárcel por hacer obras ilegales junto a una iglesia protegida
Su hija aprobó unas oposiciones sin fallar ninguna pregunta
Tiene una multa por conducir un coche a nombre de un fallecido
Hacienda le embarga una finca de 319.000 euros https://t.co/piRIojntF1
Estas declaraciones de la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, son un ejemplo de misandria y sexismo contra los hombres.
Llamar “especies radicalmente distintas” a hombres y mujeres, aparte de falso científicamente, es una forma de degradar al grupo masculino. Implica una idea de inferioridad, decir que hay que “ayudar a evolucionar” a los hombres implica que están en un escalón inferior al de las mujeres en lo social, emocional y moral. Es exactamente el mismo mecanismo que el sexismo tradicional contra las mujeres, pero invertido: “las mujeres somos más avanzadas, los hombres necesitan ser corregidos y mejorados”.
Son claramente un ejemplo de prejuicio basado en el sexo. Atribuye características negativas generales a todos los hombres (emocionalmente inmaduros, anclados en privilegios, negadores de sentimientos y debilidad). No habla de comportamientos individuales, sino del “género masculino” como un colectivo defectuoso.
Por otro lado, implican un doble rasero evidente: Si un político dijera que las mujeres son una especie distinta y hay que ayudarlas a evolucionar (porque están ancladas en estereotipos emocionales, victimismo, etc.), le caerían encima acusaciones de misoginia, cancelación y dimisión inmediata. Aquí es la ministra de Igualdad quien lo dice y la noticia se trata como algo normal.
Y hay que tener en cuenta el contexto de poder. No es una tuitera random la que dice esto. Es la titular del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España. Cuando la persona que gestiona las políticas de “igualdad” habla así del 50 % de la población, no es una opinión inocente, es discurso institucional con carga ideológica.
Luego se extrañan de que los jóvenes no se identifiquen como feministas y culpan a la Manosfera. El feminismo institucional no tiene nada que ver, claro.
Por cierto, Marlaska, nos importa una mierda que confíes o no en la directora de la Guardia civil. Una institución esencial para combatir el crimen no debe estar dirigida por personas investigadas como criminales. Si se los mantiene, cualquier explicación pasa a ser verosímil.
Vives en un país en el que el Director Adjunto Operativo y la directora de la Guardia Civil están imputados por colaborar con una fontanera del PSOE que intentaba bloquear investigaciones judiciales contra el PSOE, el Gobierno y la familia Sánchez.
Somos tercer mundo.
Se valieron de las instituciones para intentar dinamitar desde dentro las herramientas democráticas de fiscalización del poder.
La gravedad de lo que estamos conociendo es de dimensiones inabarcables, pero no pasa absolutamente nada.
La banalidad del mal
"Un modelo policial diseñado para proteger estructuras de poder y discursos políticos, no ciudadanos".
Una década ya desde que en @PoliciaSXXI, convertirmos esa frase en nuestro eslogan.
Me pregunto cómo hemos sobrevivido los españoles hasta ahora. Debe de ser un milagro.
A lo mejor lo que pasa es que la izquierda se está quedando sin votantes en todo el mundo y necesitan comprarlos.
Digo yo, como hipótesis.
Hace tiempo que no discuto con votantes socialistas. Y no lo hago porque es agotador. No saben nada: no conocen a Barrabés, no saben quién es Hidalgo, ni Sabiniano, ni han oído hablar del escándalo de Air Europa, del de Plus Ultra o el caso de los hidrocarburos. Creen que el Aldama que se reunía a diario con dirigentes socialistas es un topo del PP, que la Leire que lideraba la cloaca del PSOE contra jueces y periodistas es una friki de late night o que la Gertrudis que dirigía la corrupción de Zapatero era, en realidad, la corrupción de Zapatero.
Y la ignorancia es voluntaria. A los socialistas les basta con tener a los suyos en el poder para desligarse del control de ese poder, como quien pone en marcha una cadena de montaje para que produzca "justicia social" y la deja funcionar aunque día tras día lo único que genere sean ruina, pobreza y muerte. Para el votante de izquierdas los hechos solo tienen importancia y credibilidad cuando perjudican al rival político y, sin embargo, cuando perjudica en carne propia se convierten en fango, bulo y éter. La corrupción del socialismo no les supone un problema moral, sino un simple inconveniente electoral.
Por eso discutir con ellos es una pérdida de tiempo. No se puede tratar de convencer a quien ha decidido no mirar ni escuchar, a quien solo habla a través del argumentario de los propagandistas de su régimen y ha traicionado la búsqueda sacrificada de la verdad por el rentable ejercicio de la lealtad a toda costa.