Jaja, cómo que estamos punteros, si hasta ayer era un torneo de transición en el que solo importaba evitar una crisis real. La puta madre, ahora tengo que preocuparme y activar el modo manija, con lo tranquilo que estaba.
Que el árbol no tape el bosque. Boca no tiene una idea de juego. Los jugadores no ponen actitud en cancha, le faltan el respeto a la camiseta con sus peleas y saludan a los árbitros cuando les roban. Siento que el no penal a favor es lo que menos me importa.
No puedo entender la insistente decisión de poner al mejor armador del plantel, Romero, aislado en la derecha en lugar de centrarlo para que esté cerca de cada jugada, sobre todo con Román, que andaba por donde se le cantaba para estar siempre disponible.