Estos días estuve bastante desaparecido por acá, pero no porque haya frenado.
Todo lo contrario.
Estoy metido de lleno puliendo Ladero Garage con el primer cliente que lo está usando todos los días.
Hay un montón de cosas que desde afuera ni se notan: cambiar flujos, sacar clics, corregir detalles, hacer que todo sea un poquito más rápido.
Es de esas etapas donde casi no hay nada para mostrar… pero donde el producto más crece.
Cada vez falta menos.
Quiero vivir en un bucle eterno donde se repita este gol, el grito, ese festejo, el abrazo con mi viejo y el corazón latiendo a mil por hora. Mirá si te voy a reprochar una expulsión si me hiciste feliz hermano.
Uno de los principales motivos por los que nunca implementamos un sistema en el taller de mi viejo era simple: usar una computadora o un celular con las manos llenas de grasa o aceite no es práctico.
Hasta que un día se me prendió la lamparita: el sistema tenía que adaptarse al mecánico, no al revés.
¿Por qué no permitir que todo el sistema se pueda manejar con la voz? Y no con un dictado genérico, sino con uno que aprenda de cada usuario y se adapte a su forma de trabajar.
@DamianCatanzaro Mete un cat6 para cada habitación y listo. Hace un año me mudé y al arquitecto fue lo primero que le pedí, hubo que armar las fichas de vuelta cuando se terminó la obra pero valió la pena
@jacobsuberza@mormonnegro Hice todo el proceso desde el iPhone y me contestaron un par de mails pidiendo documentación para validar la identidad pero desde el jueves pasado nada nuevo