Imaginate odiar a Messi, imaginate no admitir que es el mejor futbolista de la historia, imaginate vivir en una mentira toda tu vida, pobre de esas personas
Ni siquiera lloré. No digo que esté mal. Pero en el 2014, no podía parar de llorar. Ahora es todo sonrisa y emoción. Es una sensación tan pero tan distinta. Estoy incrédulo.