Día irresoluto: luto al pulcro,
lo pulcro ya no es impoluto.
Hoy teme, pavoroso y me involucro.
Si garganta es gargantilla de arena,
sin garganta no hay indulto
burdo de palabra: de cena, una so pena.
Voy contra mi interés al confesarlo;
pero yo, amada mía,
pienso, cual tú, que una oda solo es buena
de un billete del Banco al dorso escrita.
(G. A. Béquer)
Porque mueren no amo ya las roas,
adoro lo que nunca morirá;
y te tiendo las manos dolorosas,
para no hallarte nunca, Eternidad...
Ya no quiero sentir cual Poe un día
de su trágico cuervo nunca más,
y te ama sobre todo el alma mía,
más que todo imposible, Eternidad...
(A. M 1911)
Anhelo mi descanso frío, inerme;
después de mis azares errabundos
por los siglos, saber que mi alma duerme
filial, sobre la gloria de los mundos.
(Arturo Marasso, 1911)
Un profesor le dijo a un alumno súper tímido que, si sacaba la hoja en blanco, le iba a poner un 10 a toda la clase en el examen. Lo que los estudiantes no sabían era que las dos hojas estaban en blanco.
El profesor buscaba incluirlo y lo logró.