Recuerdo que Matias Suarez era mi idolo x todo encima, imagínate, volver de Europa directo a Belgrano en buena plenitud, habiendo sido bota de oro unas temporadas atras.
Tenia su remera, fotos y firmas, era casi como un procer para mi, hasta que llego el dia...ese dia que no juega el clasico, perdemos y se termina yendo a river, x la puerta de atras y dejando al hincha que lo amaba en banda.
Fue unas de las peores decepciones que senti, que tu maximo idolo te deje tirado a 6 meses de finalizar una lucha x la permanencia, el cual, terminamos descendiendo.
Desde ese día prometi no casarme con los jugadores, que todos estan de paso, menos el hincha.
Pero hubo un 27 de diciembre de 2024, que el señor Lucas Zelarayan cambio ese pensamiento, que decidio volver mucho mas joven, que rechazo ofertas de Boca-River-exterior, solo para quedarse en Belgrano a lucharla.
Hoy la vida lo recompenso, por esa lealtad que enamoro a cada hincha de Belgrano y por escribir las mejores paginas de la historia de esta querida ciudad.
Con respeto a todos los idolos que pasaron a lo largo de los años, pero Lucas Manuel Zelarayan es el maximo idolo en la historia de Belgrano, sin duda alguna, ese amor, esa entrega y todo lo que dejo para volver y SER CAMPEON no lo hizo NADIE.
🩵Belgrano es el chino
Y el chino es Belgrano🩵
“Ustedes se quejan de que en Argentina no hay cracks y Zelarayán juega todos los fines de semana. Viven hablando de Salas y Colidio”.
Gracias, Davo. Ya no necesitamos en Córdoba la atención de porteñolandia.
Pero qué bueno que alguien con tanta llegada lo vea y lo diga.
🧠🇧🇷 Filipe Luis y unas palabras brillantes sobre la diferencia que hay entre ser campeón como jugador y serlo como DT, tras ganar la Copa Libertadores:
“Cuando me retiré muchos pensaron que el paso a ser técnico sería natural, casi automático. Pero nadie vio las noches de duda, los partidos que analizaba hasta que amanecía, ni el miedo silencioso de no estar a la altura. Ganar la Libertadores no fue una respuesta al mundo… fue una respuesta a mí mismo.
Hoy, al levantar ese trofeo desde la línea, entendí algo que nunca comprendí como jugador: dirigir no es controlar, es CONFIAR. No en los esquemas ni en las pizarras, sino en las personas.
Yo ya sabía lo que era ser campeón, lo que no sabía era lo que se siente ver a OTROS SERLO GRACIAS A TI. Ese es un título distinto… y quizá el más grande de mi vida”.
Ustedes son muy chicos pero hubo una época en la que ibas a la cancha, sacabas la entrada en la puerta 1 hora antes, entrabas, puteabas a los de la tribuna que estaban enfrente, veías un rato la reserva, luego el partido de primera y eras muy feliz.