β¨ Cerati convierte el final de una historia en una reflexiΓ³n sobre aceptar, soltar y seguir. No habla desde el rencor, sino desde esa madurez difΓcil de entender: algunas personas llegan a nuestra vida para acompaΓ±arnos un tramo del camino, pero no necesariamente para quedarse.
El ciclo de la vida se asemeja a una orilla baΓ±ada por aguas en continuo movimiento, que a veces abrazan y a veces tiΓ±en de oscuridad el horizonte. A esa marea nunca calmada, nunca quieta, la llamamos vida. Buenos dΓas.