Como varios andan muy inquietos. Mis propuestas para el fútbol mexicano son: Cinco extranjeros en el plantel, cuatro en cancha. Ascenso y descenso en tabla general anual; dos descensos y una promoción ida y vuelta.
Torneo de Copa con 32 equipos de primera y segunda categoría a eliminación directa en un solo juego. Volver a torneos sudamericanos. Regresar el torneo de reserva profesional con límite de edad para que no bajen a jugar los de Primera que no están considerados.
@PepedelBosque en representación del pueblo rabonero, alza la voz en el Senado de la República por un futbol verdaderamente democrático y de raíz popular.
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Durante años nos hemos acostumbrado a historias donde los villanos parecen ganar. Narcotraficantes, delincuentes, políticos corruptos y gente sin escrúpulos aparecen como los poderosos: tienen dinero, lujos, éxito y pareciera que siempre se salen con la suya. De tanto verlo en las películas, en la política y en la vida real, corremos el riesgo de convencernos de que así son las cosas y de que no hay nada que hacer.
Por eso me gustó tanto La captura, la nueva película de Netflix basada en hechos reales. Esta vez los héroes son dos policías federales comunes y corrientes que, casi por casualidad, terminan frente al narcotraficante más poderoso y buscado del mundo. Tuvieron miedo, recibieron amenazas y ofrecimientos de dinero, temieron por ellos y por sus familias. Y aun así hicieron lo correcto.
La película nos recuerda algo que México necesita escuchar: el bien sí puede vencer al mal, pero para ganar tiene que actuar. Ante la pregunta que tantos nos hacemos —“¿y yo qué puedo hacer?”—, estos dos mexicanos simplemente hicieron lo que les correspondía y se sostuvieron cuando hacerlo se volvió muy difícil. Ese México de gente decente, valiente y que no se vende también existe. Gracias a Francisco González Compeán por recordarnos que los villanos no tienen por qué ganar. El bien también puede vencer. Pero necesita de nosotros.