Nochebuena es cerrar los ojos y volver a sentir lo de siempre, lo que nunca cambia. Es ese olor a casa, a niñez, a lo que importa.
Es escuchar risas en el salón mientras alguien, probablemente tu padre, cuenta la misma anécdota de todos los años y todos vuelven a reír como si fuera la primera vez.
Es tu abuela preguntando si quieres más comida, aunque ya no te entre ni un bocado, pero la miras y dices que sí, porque sabes que eso también es amor.
Es ver a los peques de la familia corretear entre regalos y sentir que, por un momento, el tiempo no importa, que todo es más sencillo.
Es brindar por los que están y mirar al cielo por los que se fueron, sintiendo que, de algún modo, nunca se han ido del todo.
Es un abrazo fuerte, una palabra a tiempo, un silencio cómodo. Es recordar que la vida va rápido, pero en noches como esta parece detenerse para recordarte que lo importante siempre está a tu alrededor: la gente, los momentos, los recuerdos.
Al final, Nochebuena no es el qué ni el dónde. Es el quién, el cómo. Es todo lo que hace que el corazón te late un poco más fuerte.
Feliz noche a todos ♥️