El nuevo y recontra original plan económico: defaultear la deuda por décima vez, reinstaurar el cepo con todo y volver a saquear el Banco Central. ¿Qué podría salir mal?
La semana pasada salió el dato de pobreza de fines de 2025, con una caída al 28,2% — el nivel más bajo desde 2017.
Parte del arco opositor se subió rápidamente a la narrativa de que "algo está mal en la medición", y tomó como caballito de batalla un documento reciente del CEDLAS (cc Gasparini, @ltornarolli y @IvanAlbina ).
De todos los que veo corrigiendo los números de pobreza por distintos factores, no vi ninguno contemplando los efectos sobre los ingresos reales del monstruoso recorte en el impuesto inflacionario, esto es, del menor deterioro del poder de compra de lo que se tiene guardado como dinero cash o dinero bancario que no paga interés.
(Sí, "impuesto inflacionario" es algo diferente a la pérdida de ingreso real por la inflación cuando los salarios no suben en proporción).
Cuenta simple: si la base monetaria es 5% del PBI y la inflación es 200%, los privados están pagando 3,3% de impuesto inflacionario. Cuando la inflación baja a 35%, el impuesto baja a 1,2%. Es decir, hay un aumento de ingresos equivalente a 2,1% del PBI que no se está computando.
Si además se suma lo que la gente deja de perder por sus cajas de ahorro no remumeradas, ese número más que se duplica. En nov-23 había el doble de dinero en caja de ahorro que en circulante. Tranquilamente ese 2,1% puede convertirse en 5%. (Cierto, eso no es impuesto sino transferencia de clientes bancarios a dueños de bancos, pero entre las personas bajo la línea de pobreza sólo hay de los primeros).
No sé cuánta gente sale de la pobreza por ese aumento en el ingreso real que es la baja del impuesto inflacionario. Pero cuando la pobreza es 41% (como era el 10-dic-2019) o 52% (que es el verdadero "donde la dejó Alberto", porque el 41% era con brecha monstruosa y tarifas pisadas, insostenibles) sospecho que estamos cerca del pico de la campana de Gauss: hay mucha gente ahí, y un aumento no muy grande el el ingreso real puede reducir mucho la pobreza.
El peronismo es quizás el movimiento político más exitoso en la historia del continente. Ha sobrevivido a desastres económicos, violencia, encarcelamiento, dictaduras, proscripción y al colapso del Muro de Berlín. Puede, ostensiblemente, producir desastres y aun así ser votado por la mayoría de quienes sufren estos desastres, como se ve hoy en día en la Provincia de Buenos Aires. De hecho, a pesar de todo esto, ha seguido siendo la fuerza política predominante en la Argentina.
En gran parte, esto se debe a que el peronismo, a diferencia del antiperonismo, entiende la política y el poder. Entiende que el procedimiento no puede sustituir a la lucha, sino que el conflicto es algo inherente a la política. O, para Carl Schmitt en El concepto de lo político, "la distinción política específica a la cual pueden reducirse las acciones y los motivos políticos es la distinción de amigo y enemigo". Hay un "ellos" y hay un "nosotros". Tal como explicó el mismo Perón, "quien no lucha contra el enemigo ni por la causa del pueblo es un traidor; quien lucha contra el enemigo y por la causa del pueblo es un compañero; y quien lucha contra un compañero es un enemigo o un traidor".
Es decir, la lealtad y la lucha contra un adversario definido son los principios rectores. Es más, el peronismo entiende que la política se trata de recompensar a los "nosotros", y castigar a los "ellos", de una manera concreta. La política es esto, tal como la hubiera entendido un antiguo romano, o Lee Kuan Yew.
Observó Robert Michels (1962, p. 70), "la organización implica la tendencia a la oligarquía. En toda organización, ya sea un partido político, un sindicato profesional o cualquier otra asociación de este tipo, la tendencia aristocrática se manifiesta muy claramente. El mecanismo de la organización, al conferir una solidez de estructura, induce cambios serios en la masa organizada, invirtiendo completamente la posición respectiva de los líderes y los dirigidos. Como resultado de la organización, todo partido o sindicato profesional se divide en una minoría de directores y una mayoría de dirigidos".
En el mismo sentido, Gaetano Mosca (1896, p. 64) notó que "en realidad, el dominio de una minoría organizada, obedeciendo a un solo impulso, sobre la mayoría desorganizada es inevitable. El poder de cualquier minoría es irresistible contra cada individuo singular de la mayoría, que se encuentra solo ante la totalidad de la minoría organizada. Cien hombres actuando uniformemente en concierto, con un entendimiento común, triunfarán sobre mil hombres que no están de acuerdo y, por lo tanto, pueden ser tratados uno por uno". La pregunta no es si habrá oligarquía —la habrá— sino qué tipo de oligarquía emergerá y bajo qué estructuras de incentivos operará esa "minoría de directores". "Quien dice organización", explica Michels, "dice oligarquía".
En este contexto, varias personas señalan las similitudes entre Perón y líderes como Lee Kuan Yew o Park Chung Hee. Del mismo modo, creo que se podrían trazar comparaciones entre el PJ y el PAP en Singapur, el KMT en Taiwán o el LDP en Japón. Definitivamente hay similitudes en ciertos aspectos: en su deseo y capacidad de crear un proyecto político hegemónico, su visión conflictiva de la política, su uso del nacionalismo, y —excluyendo, en términos generales, al LDP— sus tendencias autoritarias.
Pero también hay diferencias importantes y sumamente significativas. En particular, mientras que Perón y los peronistas buscan politizar la economía, en Japón y en los Tigres Asiáticos los líderes en cambio buscaron economizar la política. Esto incluye, por supuesto, a las élites administrativas británicas en Hong Kong.
En un caso, la lógica económica se subordina a la necesidad de construir y mantener una coalición política, a través de la redistribución, el clientelismo y el empoderamiento sindical. En el otro, la cohesión y la legitimidad política se construyen sobre la base del éxito económico, subordinando las demandas de los distintos grupos, especialmente los trabajadores, al objetivo superior del crecimiento y la competitividad exportadora.
El marco político básico no fue redistribuir recursos de los sectores exitosos a industrias protegidas o a simpatizantes a través del clientelismo y salarios artificialmente aumentados. Más bien, fue premiar el éxito, principalmente el éxito en el mercado de exportación, y controlar el crecimiento de los salarios para impulsar niveles muy altos de inversión. Esto se hizo de una manera más laissez-faire en Hong Kong, en un extremo del espectro, y mediante el uso muy intensivo de la política industrial en Corea en el otro. Pero la lógica económica básica fue altamente capitalista en todos los casos: Utilizar y incluso seducir el capital, en lugar de combatirlo.
En su estudio sobre los Tigres Asiáticos (2003, p. 2), Kui-Wai Li define este enfoque como "economismo", un concepto que se basa en cinco elementos centrales:
"[E]l enfoque en la reducción de la pobreza en lugar de la búsqueda de la igualdad; el rol del gobierno como proveedor de 'fertilizantes económicos'; el énfasis en la fortaleza interna con cambios en las ventajas comparativas; un régimen político a favor del crecimiento; y la presencia de una economía de mercado. Juntos, estos conceptos económicos forman los pilares fundamentales, o “condiciones de base”, sobre las cuales las actividades económicas se llevan a cabo de manera exitosa. Estas “condiciones de base” garantizan los distintos mínimos económicos en la sociedad. Cuánto más progrese y logre cada individuo o empresa por encima de esos mínimos dependerá de la iniciativa individual, de la disponibilidad de oportunidades económicas, y de las disciplinas e interacciones del mercado".
De manera similar, Sung-Hee Jaw (2017, p. 40), al analizar el proceso de crecimiento coreano, sostiene que una condición necesaria para el desarrollo es:
"[U]n liderazgo político que comprenda y apoye el principio de la discriminación económica y esté decidido a guiar la ideología política de la nación de manera que sea consistente con este principio. La segunda condición es una especie de cortafuegos que debe construirse entre la formulación de políticas económicas y la política, especialmente uno que aísle la política económica del populismo igualitario. Ejemplos de este tipo de liderazgo que logró cambiar la ideología de la nación para que fuera favorable al desarrollo incluyen el del Japón Meiji, Park Chung Hee en Corea, Lee Kuan Yew en Singapur, Deng Xiaoping en China, Margaret Thatcher en Inglaterra, Manmohan Singh en India, Mahathir Mohamad en Malasia y, en cierta medida, Ronald Reagan en Estados Unidos. Por el contrario, es muy difícil encontrar casos de despegue económico y desarrollo sostenible sin un liderazgo que haya encarnado una ideología favorable al desarrollo o de discriminación económica".
Bajo este marco, los sindicatos fueron debilitados o cooptados por el Estado. Esto fue esencial para mantener los salarios bajos y asegurar una mano de obra disciplinada y de alta productividad para la industria manufacturera de exportación. En este sentido, economizar la política significó eliminar o reducir sustancialmente el poder político de los trabajadores. En contraste, el proyecto hegemónico del peronismo se construyó sobre el empoderamiento y la incorporación del sindicalismo organizado al aparato estatal. Politizar la economía significó dar a los sindicatos poder político directo, convirtiéndolos en el núcleo de la coalición peronista.
Del mismo modo, los asiáticos abandonaron la sustitución de importaciones muy tempranamente o, como en Hong Kong, nunca la adoptaron. Fundamentalmente, podríamos argumentar que esto se debió a que no tenían los recursos para sostener un modelo de sustitución de importaciones, a diferencia de la Argentina. En cambio, eran ricos en mano de obra y pobres en recursos materiales y, por lo tanto, se vieron forzados a exportar. "Exportar o morir", 수출 아니면 죽음 (suchul animyon jugum), como era la lema bajo el General Park en Corea.
Los grupos de interés que surgieron en un contexto de "exportar o morir" tenían objetivos muy diferentes a los generados por el sistema argentino. Esto incluye a las multinacionales en Singapur, la clase empresarial china en Hong Kong, las PyMEs en Taiwán, o los "campeones nacionales" en Japón y Corea.
El patronazgo estatal también existía en los modelos asiáticos, pero fundamentalmente estaba condicionado al desempeño, especialmente al cumplimiento de los objetivos de exportación. El "mérito" a menudo estaba ligado a la lealtad con el proyecto del régimen, no muy diferente de la lógica de lealtad peronista, pero el resultado exigido era el éxito económico y no solo el apoyo político. No cumplir con los objetivos significaba el retiro del apoyo.
Hay excepciones, por supuesto, como el sector agrícola en Japón, que después de la reforma agraria impuesta por los ocupantes estadounidenses se convirtió en un pilar clave de apoyo para el régimen conservador-liberal del LDP, pero también fomenta un proteccionismo bastante estricto del sector. Sin embargo, fueron los exitosos sectores orientados a la exportación los que terminaron dominando la economía, y en consecuencia, sus intereses los que definieron el equilibrio político.
En el modelo argentino, en cambio, el apoyo se basaba más a menudo únicamente en la lealtad política. En una economía con abundantes recursos naturales, hay rentas para repartir. Y, bajo la sustitución de importaciones, financiada por esos recursos naturales, hay rentas basadas en la protección que deben preservarse.
Además, el enemigo fundamental de los regímenes asiáticos no era la oligarquía nacional, ni los imperialistas, sino los comunistas. Esto fue cierto incluso cuando era políticamente costoso, como en el caso de la normalización de las relaciones del General Park con Japón frente a una oposición popular masiva. Por lo tanto, los regímenes autoritarios o semi-autoritarios de Corea del Sur, Taiwán y Singapur fueron apoyados, o al menos tolerados, por Estados Unidos como baluartes contra el comunismo. Esto les dio apoyo económico, acceso preferencial al mercado estadounidense y estabilidad geopolítica, factores cruciales para el éxito de su modelo exportador. El peronismo, en cambio, adoptó la tercera posición, con las potencias occidentales —y sus supuestas títeres domésticas— como un enemigo al que había que combatir y resistir en nombre del anti-imperialismo.
Aquí, creo que es importante señalar que el peronismo también entiende la importancia de un mito para legitimar cualquier régimen político y sus élites. Lo que Mosca llama una "fórmula política", los principios abstractos e historias a través de las cuales una élite gobernante justifica su propio poder, construyendo a su alrededor una estructura moral y legal. El anti-imperialismo, enfocado en particular en los británicos y los estadounidenses, permanece como un elemento clave de la fórmula peronista, al igual que la "justicia social" y la lucha por los intereses de los trabajadores contra los capitalistas y el "poder económico". No obstante, como señala Mosca (1982, p. 227), "no es la fórmula política la que determina la forma de estructurarse la clase política, sino que es esta la que adopta siempre la fórmula que mejor le conviene".
En este sentido, en lugar de la justicia social, yo diría que el núcleo de la filosofía gobernante en los Asiáticos era la idea de premiar el mérito y castigar el demérito. La aplicación de lo que los coreanos llaman 신상필벌 (sinsang pilbeol) o los japoneses 信賞必罰 (shinshō hitsubatsu), ambos derivados de la noción confuciana de 信賞必罰 (xìn shǎng bì fá): Que se recompense al merecedor y se castigue al culpable. Una noción esencialmente anti-igualitaria.
Así que, mientras que el peronismo se enfoca en la distribución del resultado económico, el modelo asiático se centró en la creación de un resultado económico como fuente principal de legitimidad. Lo mismo es cierto en gran medida, para el Partido Comunista Chino de la época post-Mao.
Si el peronismo hubiera adoptado este tipo de filosofía, la Argentina podría ser muy diferente hoy. Aunque imagino que es igual de probable que otro movimiento populista hubiera surgido para suplantarlo, dado el potencial político de extraer recursos de los sectores de commodities y transferirlos a una base de apoyo más concentrada y urbanizada.
No obstante, si bien el modelo adoptado por los peronistas ha tenido consecuencias desastrosas para el país, el liberalismo argentino necesita aprender del peronismo si quiere tener alguna chance de éxito en el largo plazo. La idea de un Estado neutral, de reglas puras, se basa, en una malinterpretación de la política y el poder. La política, incluso en un régimen liberal, en el fondo se trata del conflicto y del poder. Como argumenta Schmitt (2007, pp. 72-73), "en la realidad concreta de lo político, no son las órdenes o las normas abstractas, sino siempre agrupaciones y asociaciones humanas reales las que gobiernan sobre las otras agrupaciones y asociaciones humanas. Políticamente, el dominio de la moralidad, el derecho y la economía siempre asume un significado político concreto". Esto implica entender que hay un "nosotros" y un "ellos", y que esto es algo inherente a la política.
La pregunta, entonces, es cómo poner un concepto de política así al servicio del desarrollo y la libertad. Creo que, en esencia, esto significa romper con los grupos de interés que sirven al peronismo y crear nuevos grupos de interés dominantes que, en cambio, sostengan una economía liberal y de mercado. Esto implica medidas liberales, como abrir la economía, la reforma del mercado laboral y el funcionamiento de los sindicatos, y la forma en que se financian las provincias; pero también potencialmente significa usar medios iliberales al servicio de este objetivo, como la reforma agraria en Japón, o la construcción y venta de apartamentos por parte del gobierno del PAP en Singapur. Ambos fueron fundamentales para crear una amplia coalición política capaz de sostener los regímenes económicos enfocados en el crecimiento.
Chile y el Perú, se podría argumentar, lograron precisamente lo mismo. Incluso los Chicago Boys no privatizaron Codelco y, por ejemplo, estuvieron dispuestos a usar el Estado para construir las "casetas sanitarias", pequeñas construcciones que proveen infraestructura básica de baño y cocina a familias o comunidades que no tienen acceso a sistemas de alcantarillado y agua potable. Creo que medidas como estas —que ayudaron a crear bases de apoyo para los regímenes orientados al mercado a través de beneficios específicos, o que consigan una aceptación más amplia— fueron muy importantes para preservar la legitimidad de un régimen enfocado en el crecimiento que fue impuesto de arriba abajo por una dictadura autoritaria, pero que perduró después de la transición democrática.
Llevar a cabo una revolución política de esta naturaleza en una sociedad y un sistema político tan estructuralmente conservadores como los de Argentina es, huelga decirlo, una tarea hercúlea. Pero sin intentarlo, el país permanecerá en este gran saṃsāra político-económico.
Jwa, Sung-Hee. 2017. The Rise and Fall of Korea’s Economic Development: Lessons for Developing and Developed Economies. New York: Palgrave Macmillan.
Li, Kui-Wai. 2003. Capitalist Development and Economism in East Asia: The rise of Hong Kong, Singapore, Taiwan and South Korea. London: Routledge.
Michels, Robert. (1911) 1962. Political Parties: A Sociological Study of the Oligarchical Tendencies of Modern Democracy. Translated by Eden and Cedar Paul. New York: The Free Press.
Mosca, Gaetano. (1884) 1982. Teorica dei governi e governo parlamentare. En Scritti politici di Gaetano Mosca, vol. 1, edited by G. Sola. Torino: UTET.
Mosca, Gaetano. 1896. Elementi di scienza politica. Roma: Fratelli Bocca.
Schmitt, Carl. (1932) 2007. The Concept of the Political. Chicago: University of Chicago Press.
Paulo Diaz es el mejor central de River y posiblemente el mejor traigan quien traigan. No es serio querer limpiarlo a él antes que a Pirez y Gattoni, ni que Pezzella esté por encima de él.
UNICO partido NO TELEVISADO
- Gol legitimo (nos cobran offside)
- Ni una advertencia a los alcanzapelotas
- La policia le pega a los jugadores y CT
- El partido estuvo parado 13 minutos. Se reanuda y se juegan 8'.
- NO ADICIONO NADA CUANDO ESTUDIANTES EMPATO EL PARTIDO
Inflación acumulada 138%, 40% de pobres, el dólar a $1000, el BCRA liquidando reservas para intervenir en el mercado cambiario y el actual ministro de economía es el candidato más votado.
Así estamos.
El Club Atlético Estudiantes lamenta con profundo dolor el fallecimiento de Claudio “Pocho” Rojas, ex jugador y coordinador del fútbol infantil de nuestra institución.
Enviamos nuestras condolencias a sus familiares y seres queridos.
¡Hasta siempre, Pocho! 🖤
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