Fundada en 1567, el primer terremoto que sufrió fue en 1641; luego el de 1766 y después el terrible de 1812. Le siguen el de 1900 y el de 1967. Ahora el de San Juan, el 24 de junio de 2026. No sé a cuál falla se debe c/u, pero entre uno y otro el promedio es 60-70 años, aprox.
Durante años el régimen se ha ensañado con la gente más cercana a mí… mi equipo de trabajo, mis compañeros de lucha, mi familia, la persona que me protegía en mis viajes, mi abogado, amigos muy cercanos, y Laura.
Ella ha sido mi compañera desde hace más de 20 años. Por eso, ella y su familia han sufrido una persecución implacable. Sus seres queridos han tenido que salir de Venezuela para proteger sus vidas. Como ella misma dice “salió con un bultico dejando toda su vida en la casa”, la misma donde vivieron sus suegros desde hace más de 40 años, y ella con su esposo desde hace casi 30; donde crecieron sus hijos y quedaron sus recuerdos y todas sus cosas. El régimen pretende arrebatarle su casa también.
Escuchando su fuerza hoy frente a esta monstruosidad, me confirma lo que todos sabemos: la nuestra es una lucha espiritual y existencial. No hay crueldad que detenga nuestra decisión de ser libres y de regresar a nuestros hogares con nuestros hijos. Laura lo hará también.
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For years, the regime has targeted everyone closest to me: my team, my fellow freedom fighters, my family, the person who protected me on my travels, my lawyer, dear friends, and Laura.
We have walked together for more than 20 years. Because of that bond, she and her family have endured relentless persecution. Her loved ones were forced to flee Venezuela to save their lives. As she says, she left “with a small bundle, leaving her whole life behind.” She walked away from the home where her in-laws lived for over 40 years, the same home where she and her husband spent three decades building a life, where her children grew up, and where their memories and belongings remained.
Now, the regime seeks to take the house itself.
Listening to her strength today in the face of such cruelty reaffirms what we know to be true: ours is a spiritual and existential struggle. There is no brutality that can break our resolve to be free and to return to our homes with our children. Laura will return, too.
My take on the Venezuelan oil industry
Fixing the Venezuelan oil industry will take time, money, and—most importantly—institutional change https://t.co/GonOWibEEs
@AAAD25 Interesante opinion. Meterías en el mismo saco a Galíndez?
Por que, si tampoco se opone al cambio y sabe que no lo va a lograr él, saca el comunicado reciente?
La inutilidad de renunciar a la esperanza en Venezuela
En los últimos años, se ha popularizado una narrativa que descalifica las expectativas y la esperanza como mecanismos útiles para afrontar la realidad, particularmente en el contexto político y social de Venezuela. Este discurso, que suele acompañarse de una supuesta “superioridad moral”, plantea que es mejor no esperar nada para evitar otra decepción. Lo típico. Sin embargo, renunciar a la esperanza no solo es inviable en una sociedad que busca cambios, sino que también es contraproducente. La esperanza por sí sola no es una estrategia, pero sin ella nada es posible.
Las bases del relato
Quienes promueven el rechazo a las “expectativas”, más allá de los que directamente trabajan para la dictadura, suelen argumentar que esta es una postura que protege de la frustración. Es real que las expectativas no cumplidas pueden ser dolorosas, pero el miedo a la decepción no puede convertirse en la razón para paralizar una sociedad. Mucho menos para condenar a todo un país porque un grupo haya tirado la toalla para cooperar con el poder.
La renuncia a la esperanza y el bloqueo de las expectativas ajenas también suele venir acompañado de una sensación de superioridad que resulta inútil, como si el escepticismo fuese la única postura inteligente frente a un sistema corrupto y opresivo. Es todo lo contrario: resulta un desperdicio de inteligencia y termina normalizando tanto la corrupción como los horrores, porque los hace parte de un paisaje ajeno, al que la persona cree que no pertenece porque no tiene ilusiones o porque tienen buenas relaciones con los carceleros.
Estos años muchas amistades y espacios de confianza se han perdido justo por eso, porque los valores de quienes se han plegado a la sumisión cambian para adaptarse. El discurso contra la expectativas entonces es otra forma de ocultamiento de ese duelo. Pero en realidad, este enfoque puede ser tan limitado como el “optimismo ingenuo” que tanto critican. O peor, porque no es capaz de crear nuevos escenarios.
El riesgo del desencanto absoluto
En contextos de crisis, el escepticismo puede ser percibido también como un signo de madurez o pragmatismo. Como el discurso de alguien que no es débil frente a sus emociones o que ya viene de vuelta de todos los problemas. Sin embargo, este “realismo” extremo tiene consecuencias graves: Renunciar a toda esperanza no solo inmoviliza a las personas, sino que también valida la narrativa de que el cambio es imposible. Esto es especialmente peligroso en Venezuela, donde el histórico abuso de poder y la corrupción han erosionado la confianza colectiva.
Pero ¿Qué queda cuando se extingue incluso la posibilidad de soñar con algo mejor? La respuesta es clara: la resignación, la negación de la vida plena. Por eso en Venezuela se habla de “gran corrupción”. Hay un sistema corrupto que también corrompe a quienes le orbitan.
La esperanza no es ingenuidad, es resistencia
Lejos de ser un simple acto de ingenuidad, la esperanza es un acto de resistencia. Aristóteles decía: “La esperanza es el sueño del hombre despierto”. Lo complementaba Ernst Bloch diciendo que “la esperanza no pacta con el mundo existente”, porque es capaz de crear cosas nuevas y no tiene que simplemente aceptar las condiciones dadas. Tener expectativas no significa ignorar la gravedad de la situación, sino encontrar en el futuro una razón para seguir luchando.
Si bien la esperanza no garantiza el éxito, sí crea las condiciones para que el cambio sea posible. Sin ella, las acciones pierden dirección, y las luchas sociales se diluyen en el cinismo.
Esto no significa que debamos tener expectativas irreales o ignorar los riesgos. Tener esperanza no exime de planificar, organizarse y actuar con inteligencia. Sin embargo, rechazarla por completo deja a las personas sin la energía emocional necesaria para impulsar cambios significativos.
El escepticismo extremo también puede ser contraproducente. La solución entonces no es eliminar las expectativas, sino ajustarlas. Dejar constancia de que incluso en los momentos más difíciles se hicieron las cosas correctas, bien, lo mejor posible, prepararse para lo peor y actuar con la intención más productiva posible, que significa no facilitarle nada a los perpetradores ni ceder a los chantajes que van surgiendo. Entonces no se trata de una esperanza de esperar sino la de trabajar mucho, fortalecer lazos de confianza, tener proyectos comunes y caminar juntos.
Por qué Venezuela necesita esperanza
En una sociedad como la venezolana, devastada por años de crisis humanitaria y política, la esperanza no es un lujo, es una necesidad. Los cambios sociales y políticos comenzaron con personas que pensaron imposibles, hasta que se hace, como decía Mandela. Así que la esperanza es la semilla de la acción colectiva.
Renunciar a la esperanza es, en el fondo, una forma de ceder ante el poder opresivo que busca perpetuarse y aislar a los que sueñan cambios. Por eso censura, compra o controla las narrativas, los discursos, los medios y trata de buscar facilitadores que multipliquen la desesperanza. Entonces el juego es hacer lo contrario: mantener vivas las expectativas, incluso frente a un sistema que parece inquebrantable, es un acto político y de dignidad humana. Es una elección y es la mejor posible.
Como cierre
Decir que no hay que tener expectativas ni esperanza es un consejo vacío, especialmente para quienes luchan por un cambio político en Venezuela. Es cierto que las expectativas deben ser acompañadas de acción y realismo, pero abandonarlas equivale a rendirse.
La esperanza, bien dirigida, no es ingenuidad: es la fuerza que mueve al ser humano a desafiar lo inmutable y a construir futuros mejores.
En ese futuro, cabes tú. En el país de los desesperanzados, los corruptos y sus aliados, no. Por eso se necesita un cambio.
Estos versos de Andrés Eloy Blanco, de su “Coloquio bajo el laurel” nos llegan en este terrible momento, tan oscuro y tenebroso, muy profundamente:
“Viviendo estás los años más sucios de la Historia,
pero si sobrevives, será tu tiempo el tiempo
de la bondad triunfante, de la justicia erguida,
donde la voz alcance la libertad del sueño”
Si ocurrió un intento de alterar la transmisión los primeros responsables son CANTV y el propio CNE. No obstante, vale recordar que las actas primero se imprimen y después se transmiten. En este hipotético caso, las actas de escrutinio no resultaron afectadas por esta acción.
Venezuela’s 2024 presidential election did not meet international standards of electoral integrity and cannot be considered democratic.
Statement: https://t.co/STzUw7AZGf
Declaración: https://t.co/61O4IlApdW
Explico aqui lo del los decimales de los resultados del CNE. Insolito y completameente inepto
Segun ellos cada candidato obtuvo la canditad de votos exacto para que los porcentajes dieran 5 decimales en 0 (ej 51.20000% Maduro)
La probabilidad que eso suceda es de 1 en 1 trillon
@taniamargara@NicolasMaduro@Mincyt_VE@sandraoblitasr Buenos días Ing. Tania. Soy productor del estado Cojedes, estoy interesado en comunicarme con usted. Le dejo mi numero de teléfono para que me contacte
04145230633