Una vez te acostumbras a convivir con tu bestia interna difícilmente logras deshacerte de ella… El humano no domaría a la bestia, la bestia domaría al humano.
| Yo firme aveces me pongo a reflexionar y a pensar en como me voy a morir y siempre llego a la misma conclusión
O de forma bien idiota o de que cáncer en el pulmón o algo así JAJA
— Si siempre salieran como quisiéramos la vida seria un poco aburrida, hermano. — Es feliz de poder tocar temas profundos con su compinche.
No se equivocaba cuando decía que su hermano había madurado mucho, otro Atsuya se hubiera burlado. (?)
— ¿Como llevas los entrenos?—
Pensó por unos segundos.
–Las cosas nunca salen como uno quiere, he?
Le sonríe a su hermano, era de las pocas personas que podría mostrarse afectuoso.
-Eso es genial!
Le da una palmada.
–Mi Aniki no se rendirá fácilmente
— Ya sabes, la vida es bastante caprichosa, así como estas arriba en dos vas para abajo... Pero me va muy bien, cada día más fuerte. — Comentó con emoción.
Ya que estaban entablado una cálida conversación, se acercó para tener una charla mas amena con el de cabellos durazno.
No era evidente, pero casi, casi se podría decir que se le iluminó la cara después de un buen rato de no ver a su hermano.
–Estoy, bien, estoy bien, de acá para allá... Todo tranquilo (?) Pero dime hermano que tal te ha tratado la vida?
Una voz muy familiar tronó entre sus oídos lo cual hizo que de inmediato voltease.
— Atsuya, ¿Como estas? — La presencia de su hermano sin duda alguna cambió su semblante repentinamente.
Su facción de alegría se fue notando a medida que fue asintiendo el contrario, parecía que estaba entendiendo.
— ª — Cortó el verbo al darse cuenta que no fue como pensó, no se refería a eso(? — Creo que no está entendiendo... Someoka-San... —
— ¡N...no! Quiero decir que alguien podría salir lastimado en una de sus... ¿Disputas? —
Una gotita de sudor reflejaba su nerviosismo al dirigirse hacia el más alto.