No quiero nada para mí, cada día me sorprendo más del amor de mi madre, sólo quiero que ella y mi familia tengan salud y estén bien, lo demás en mi vida personal es secundario.
Elijan bien a su pareja porque un sábado por la noche se disfruta cenando juntos, no angustiada por un borracho mujeriego sin saber dónde ni con quién amaneció.
Decir que la hostelería se va a acabar porque los trabajadores quieren cobrar 1.800 euros, irse a su hora y tener sus descansos, es no tener ni idea de cómo funciona el respeto laboral.
Si la hostelería se hunde o tiene mala fama, no es por los jóvenes, es por la normalización del abuso, por contratos de 20 horas cuando se hacen 60, por jornadas interminables pagadas como si fueran media jornada, por turnos partidos eternos y el tiempo entre turno y turno que muchas veces no se respeta.
Pedir un salario digno y un horario justo no es ser vago, es tener dignidad.
Lo que sí es una vergüenza es seguir defendiendo un modelo que solo funciona mientras la gente aguante sin derechos.
Y si te molesta que alguien de 21 años quiera vivir de su trabajo y no sobrevivir, el problema no lo tiene la generación joven, lo tienes tú, que confundes sacrificio con explotación.
Y repito, como siempre, NO generalizo, hablo de la parte de la hostelería que no debería ni de llamarse así.