El tiempo no curó ninguna herida, a mí me curaron las oraciones que hice llorando, las madrugadas luchando contra mi mente, los silencios que me hicieron escucharlo todo, las veces que me arrodillé. Las heridas las curó Dios.
Y si solo con un beso, le hacemos trampa al tiempo, te prometooooo, que serán mil besos más; igual si es uno, con ese bastará y si al final tú te vas, yo te prometo que mi amor por ti, por ti nunca se irá.