Porque esta vez fui yo quien eligió no regresar a un lugar donde alguna vez me hicieron daño.
A veces recuperar tu dignidad no significa recibir una disculpa. Significa darte cuenta de que ya no necesitas ninguna respuesta de esa persona para seguir adelante.
Esta semana, alguien con quien salía hace meses y me dejó abandonado en una ciudad que era desconocida para mí, volvió a escribirme después de tres meses como si nada hubiera pasado.
…
Solo puso: “Hola”.
No respondí. Borré el chat y seguí con mi vida.
Y, curiosamente, no sentí ilusión ni ganas de volver. Sentí tristeza por aquella versión de mi que vivió ese momento, pero también sentí algo mucho más fuerte: orgullo.