Dios nuestro, gracias por tu misericordia en este nuevo día. Te pedimos que nos llenes de tu presencia para poder vivir con tranquilidad, para no dejar que ninguna persona ni ninguna situación robe nuestra paz. Gracias por hacernos felices siempre.
Dios nuestro, que esta nueva semana venga llena de muchas cosas buenas para nosotros. Queremos hacer las cosas de la mejor manera, luchar por nuestros sueños y salir adelante. Sabemos que tú nos vas a acompañar y que nada nos puede separar de tu amor.
Dios nuestro, gracias por todo el amor que has puesto en nuestro corazón para amar a los demás. Queremos descansar en esta noche y cerrar este mes con paz en nuestro interior. Gracias porque siempre podemos contar contigo, mes a mes encontramos tu fuerza que nos llena y nos lleva hacia adelante.
Dios nuestro, no le tendremos miedo a nada porque tú nos llenas de tu fuerza y diriges nuestra vida. Hoy viviremos con esa certeza, sabiendo que tú siempre quieres el bien para nosotros. Somos tuyos, nuestro corazón te pertenece.
Dios nuestro, que nuestro corazón no se canse de amarte y de dejarse amar por ti. Gracias por este nuevo día en el que nuestra esperanza vuelve a renacer. Confiamos en ti, sabemos que nos levantas en medio de las dificultades. Bendito seas por siempre.
Dios nuestro, que cada una de nuestras palabras sea una alabanza para ti en esta noche. Que nuestros sueños puedan ser blindados con tu poder y que mañana despertemos con muchas más ganas de ser felices. Tú nos llenas de cosas buenas.
Dios nuestro, gracias por amarnos profundamente. Te pedimos que nos des el descanso que nuestro cuerpo necesita para poder despertar mañana con mayor deseo de seguir saliendo adelante. Gracias por tu paz.
Dios nuestro, bendito seas por siempre. Gracias por este día lleno de tus bendiciones, por cada palabra de ánimo que nos ha ayudado a crecer y a salir adelante. Permite que descansemos en tu paz. Eres bueno.
“Señor, siempre diré en mi canto
que tú eres bondadoso;
constantemente contaré
que tú eres fiel.
Proclamaré que tu amor es eterno;
que tu fidelidad es invariable,
invariable como el mismo cielo” (Salmo 89).