Nada es casualidad: cada paso, cada pausa, cada cambio de rumbo y cada momento. Confía en el tiempo, abraza los golpes y los desvíos, y recuerda que todo tiene un sentido. Lo que hoy no entiendes, mañana será parte del todo. El universo te está llevando a donde debes estar.
SEÑOR JESÚS, gracias por tu entrega, por amarnos hasta el extremo.
Tu cruz nos dio vida, tu silencio en el sepulcro nos enseñó a esperar.
Hoy solo quiero decirte: gracias por salvarme, por no rendirte, por amarnos así.
Siempre tuyo, con el corazón lleno de fe y gratitud.
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“Mi mejor amigo ha perdido a su prima de 24 años. Si hubieran venido antes…Se han tirado 2 días dentro del garaje gritando… Estaban vivos, podrían haber vivido…”