Hay días en los que creo que estoy avanzando. Los recuerdos se vuelven soportables y el silencio deja de doler tanto. Pero también hay noches en las que todo regresa con una violencia insoportable, penetrándome el pecho como si el tiempo hubiera decidido no avanzar.
Aida Merlano me recuerda a una “amiga” que la mayoría de personas que la rodean terminan alejándose (me incluyo) pero la culpa siempre es de los demás pero nunca nunca de ella, ella jamás es el problema.