Si Dios Todopoderoso, en su infinito poder y amor, cuida en silencio de los animales silvestres, ¿cómo no habrá de proveer para aquellas criaturas hechas a su imagen y semejanza?
Esperar no es pasivo; es mantener la fe viva mientras Dios obra en su tiempo. Implica calmar la ansiedad humana y descansar en el poder del Señor, quien trae paz y esperanza.
"Soberano, santo y majestuoso Creador del universo, acudo ante tu presencia reconociendo con profunda humildad mi pequeñez y la osadía de mis quejas silenciosas ante las dificultades del camino" (Espinoza Isaías, Matutina para Adultos).
"Déjenla estar sola y en silencio, cuando el Señor le quiere mostrar algo. Que incline su rostro hasta el suelo en señal de humildad, tal vez aún haya esperanza de algún cambio. Que ponga su mejilla a quienes lo hieren, y que soporte sus insultos" (Lamentaciones 3: 28-30).
Eliú, destaca la absoluta grandeza del Creador y la incapacidad del ser humano para comprender por completo sus obras y sus propósitos en la naturaleza y en el sufrimiento inesperado.
La mayor inversión de la vida es confiar plenamente en Dios e integrar sus principios en el día a día. Al hacerlo, jamás estaremos en el bando perdedor y las ganancias serán infinitas.
Cuando la sabiduría de Dios entra de verdad en el corazón humano, actúa como un escudo protector interno que previene malas decisiones, aleja del peligro moral y guía los pasos hacia una vida íntegra y feliz.
Eliú defiende la justicia de Dios, asegurando que Dios no es indiferente con el pecador, sino que el problema radica en la actitud del que ora, clamando sin arrepentimiento y humildad.
Ser como niños es reconocer que no podemos salvarnos solos, es confiar por completo en Dios como un niño confía en sus padres y abandonar el deseo de ser el más importante o poderoso. Es humildad total, dependencia constante y no orgulloso.
Dios es la fuente absoluta de la vida. Si Dios decidiera retirar su espíritu y su aliento de la tierra, toda la humanidad y los seres vivientes morirían al instante y volverían al polvo, demostrando que Dios sostiene la creación con total soberanía, justicia y amor.
No hay mayor brújula moral y espiritual que indique con mayor precisión hacia donde se orientas nuestras acciones, que las inclinaciones y acciones diarias.
Jesús, con su divinidad absoluta, calma el viento y la naturaleza le obedece al instante. También, lo puede hacer con las tempestades espirituales y emocionales a quienes zozobran frente a los sufrimientos y dolores de la vida. Confiemos, él está en el control.
Eliú exige a Job "que hable con valentía si es capaz de rebatir sus argumentos". Su osadía no tiene consideración con el dolor. Para él es más valiosa la fuerza de sus argumentos que la situación del doliente que muestra su tristeza profunda, pena física y sufrimiento emocional.
Eliú, se siente compelido al hablar sin lisonjas. Demuestra que la verdadera sabiduría no depende exclusivamente de los años acumulados, sino del hálito del Todopoderoso; no obstante aunque defiende la legitimidad de la justicia de Dios, dejará aún lado la misericordia hacia Job
Job, es consciente de su integridad moral, se atreve admirablemente a ser examinado y pesado en una balanza imparcial, diferente a la de sus retractores. Nadie, es juez absoluto e inequívoco. Solo el Juez Eterno.
Las personas se atreven a burlarse de Job en su desgracia. El ultraje físico y moral, llegan al nivel de escupir en su cara, como una expresión de desprecio, rechazo público y pérdida total de dignidad. Esto fue el resultado de los errores teológicos de su epoca.
A veces expresamos profunda nostalgia en los tiempos en que experimentamos las bendiciones abundantes de Dios, ante que el sufrimiento y las tragedias golpearan nuestras vidas. Si nuestro presente no es nada halagador, nos queda un futuro eterno de esperanza.
La verdadera inteligencia y sabiduría, proviene de Dios. Su temor, es respetar, honrar y obedecer a Dios con reverencia; y dejar el mal, es la prueba real de que una persona tiene entendimiento y vive de acuerdo con su voluntad.